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El ombudsman de México, a favor del más fundamental de los derechos: la vida
Entrevista con José Luis Soberanes, presidente de la CNDH
Por Jesús Colina
La defensa de la vida es el derecho humano fundamental, asegura el defensor del pueblo (ombudsman) de México, aunque esto le haya costado una campaña de ataques contra su persona.
Con esta convicción, José Luis Soberanes Fernández, presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), impugnó ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación una ley aprobada en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal.
—¿Cuál es el papel que desempeña la CNDH a propósito de la legislación que permite el aborto bajo ciertas condiciones en el Distrito Federal?
«La CNDH promovió una acción de inconstitucionalidad ante la Corte Suprema mexicana, en contra de la reforma legal que despenalizó el aborto hasta las doce semanas en el Distrito Federal».
—A la luz del derecho, ¿cuáles son las principales líneas jurídicas que soportan la acción de inconstitucionalidad en contra de dicha ley?
«Han sido básicamente dos las líneas de argumentación. Por una parte, se aduce una violación al derecho a la vida. La Constitución mexicana protege a la vida humana desde que comienza hasta que termina, pues no distingue al respecto. De acuerdo a la genética, en el momento en que un espermatozoide fecunda un óvulo existen células con ADN único y distinto a las células que le dieron origen. En cuanto hay una forma de vida distinta a la que la engendró, existe un nuevo ser humano, y a partir de ese momento goza de la relevancia constitucional referida. Permitir que se mate al producto de la concepción al despenalizar esa conducta, de acuerdo a lo dicho, es contrario a la Constitución.
«Por otra parte, se hicieron valer argumentos técnico jurídicos. Por ejemplo, se aduce que si no existe diferencia entre un embrión de 11 semanas y uno de 12, no existe razón para darles un trato desigual, bajo la premisa de que hay que tratar igual a los iguales. Otro ejemplo. La reforma define que aborto es la interrupción del embarazo después de las 12 semanas de gestación. Interpretando textualmente esa definición ?como debe ser en materia penal?, hay que concluir que cualquier cesárea es aborto por ser una interrupción del embarazo después de las 12 semanas, lo cual es irrazonable».
—¿Qué argumentos y principios de convicción le han llevado a encabezar una lucha de esta naturaleza, incluso a contracorriente de una tendencia mundial que plantea la despenalización del aborto?
«La defensa de los derechos humanos, que es mi responsabilidad. Tener la convicción de que la vida es un derecho fundamental hace que me preocupe la expedición de una ley que autoriza a matar a un ser humano».
—¿Qué llamamiento hace en estos momentos el ombudsman de México a todas aquellas organizaciones y profesionales en diversas disciplinas que enarbolan el derecho de la mujer a decidir sobre su propio cuerpo como argumento central de un presunto derecho al aborto?
«La defensa de la vida no se trata de convicciones religiosas, sino de una cuestión de derechos humanos. Si un embrión es un ser humano de acuerdo con la genética, con un ADN distinto al de sus progenitores, las leyes no pueden autorizar su muerte por el simple hecho de que se afecte el plan de vida de la madre, como argumenta la iniciativa de la que surgió esta reforma».
—¿Le ha representado algún costo político a usted en lo personal el hecho de asumir la defensa de la vida?
«Desde luego. He sido objeto de una serie de ataques intolerantes. Muchas de las personas que consideran que las mujeres tienen el derecho a abortar no admiten que otra persona piense diferente. Dicen que actué por ‘prejuicios’ y convicciones religiosas, y no están dispuestas a dialogar. Publiqué un par de artículos para exponer los argumentos que se adujeron en la acción de inconstitucionalidad. Todas, razones jurídicas. Salvo alguna excepción, todas las respuestas que recibí fueron ataques personales; nadie refutó mis argumentos. |