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Garantizar el derecho a la vida es un deber del cual depende el futuro de la humanidad
Mensaje televisado del episcopado mexicano a favor de la vida y en contra del aborto
En un hecho inédito, Carlos Aguiar Retes, presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), a nombre de los obispos mexicanos, presentó por televisión abierta un mensaje a la sociedad para defender la vida y manifestarse en contra del aborto.
En el mensaje dirigido a «todos aquellos preocupados por el presente y el futuro de México», el presidente de la CEM, se pronunció a favor de que se respete la vida desde la concepción y hasta la muerte natural, a un día de que la Suprema Corte de Justicia de la Nación iniciara la discusión sobre la despenalización del aborto en el Distrito Federal.
Aguiar Retes señaló que nada justifica que la dignidad de las personas sea lastimada, sobre todo la de «las más vulnerables, las marginadas o indefensas». Y abundó: «La defensa valerosa de un recién concebido debe estar acompañada de la defensa, igualmente decidida, de la dignidad de la mujer que vive un embarazo inesperado». Puntualizó que garantizar el derecho a la vida «es un deber de cuyo cumplimiento depende el futuro de la humanidad», porque «cuando en una sociedad se debate la despenalización del aborto, lo que en el fondo se discute es el futuro de una nación».
Señaló que los obispos mexicanos confían en las instituciones, particularmente en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, cuyos ministros tienen la histórica misión de analizar las leyes que despenalizan el aborto en el DF. Valoran, dice el obispo Aguiar, la apertura de la Corte, al escuchar la opinión de los ciudadanos, y esperan que los ministros cumplan su labor con responsabilidad, orientados «por la justicia, el derecho, la verdad y el bien común».
Mensaje «El respeto a la vida humana», del episcopado mexicano
Queridos amigas y amigos:
Los Obispos católicos deseamos compartir un mensaje a todos aquellos preocupados por el presente y el futuro de México.
Muchas son las dificultades por las que atraviesa nuestro país. Muchos también son los retos que tienen tanto gobernantes como actores, que participan en la construcción de una sociedad justa.
De entre los desafíos que enfrentamos los mexicanos, uno destaca: El respeto a la vida humana desde la concepción y hasta la muerte natural. Sin el don de la vida, toda oportunidad se extingue. Sin el don de la vida, no es posible ejercer otro derecho.
La dignidad humana no depende de la cultura, raza, sexo, convicciones políticas, creencias religiosas, desarrollo de las capacidades intelectuales o edad de la persona. Todo ser humano posee la misma dignidad y merece el mismo respeto en sus derechos fundamentales.
Ninguna situación, por excepcional que sea, justifica que alguien lastime la dignidad de las personas, en especial de las más vulnerables, las marginadas o indefensas. La defensa valerosa de un recién concebido, debe estar acompañada de la defensa, igualmente decidida, de la dignidad de la mujer que vive un embarazo inesperado.
Todos, como sociedad, debemos trabajar para que ninguna mujer se sienta condenada, rechazada, sola o abandonada al encontrarse en esa situación. Es un deber humano atender solidariamente, a la mujer que lleva un hijo en su vientre. De este acompañamiento depende, en buena medida, que el aborto no sea la opción a escoger.
Hoy, más que nunca, garantizar el derecho a la vida y de manera igual para todos, es un deber de cuyo cumplimiento depende el futuro de la humanidad.
En efecto, cuando en una sociedad se debate la despenalización del aborto, lo que en el fondo se discute es el futuro de una nación.
Reconocer y respetar el derecho a la vida, se encuentra en la base de la auténtica democracia y del verdadero Estado de Derecho.
Los Obispos confiamos en las instituciones de la República. La misión que hoy tiene la Suprema Corte de Justicia de la Nación, al analizar las leyes que despenalizan el aborto en el Distrito Federal, es histórica. Reconocemos que la apertura de la Corte, al escuchar la opinión de los ciudadanos, es un paso importante que merece nuestra admiración. Como ciudadanos, confiamos en que los señores ministros cumplirán su labor con responsabilidad. Esperamos que su decisión esté orientada por la justicia, el derecho, la verdad y el bien común.
El bien común es el que nos motiva a encontrar siempre soluciones incluyentes. El derecho de una persona, no debe prevalecer sobre el derecho de otra. La defensa y promoción de la vida, es responsabilidad de todos. En consecuencia, corresponde ahora trabajar decididamente por una cultura de la vida que a nadie excluya.
Queridos amigos y amigas: El derecho a la vida y su respeto absoluto, debe ser la base de nuestra democracia. ¡Muchas gracias!
+ Carlos Aguiar Retes Obispo de Texcoco Presidente de la CEM |