|
LOS MENSAJES DE SAN PABLO
El único camino completo es el de Pablo: oyó la voz, vio el resplandor de la gloria de Dios, reconoció a Cristo como Hombre y Dios, y se levantó.
Por Walter Turnbull
El único camino completo es el de Pablo: oyó la voz, vio el resplandor de la gloria de Dios, reconoció a Cristo como Hombre y Dios, y se levantó.
La conversión de san Pablo, archivada en la memoria popular como «la caída del caballo», es relatada por san Lucas tres veces en los Hechos de los Apóstoles, con curiosas diferencias entre uno y otro relatos.
En el primero nos cuenta cómo, yendo san Pablo —en aquel entonces Saulo— de camino a Damasco, Jesús le salió al encuentro en forma de una luz venida del cielo y Saulo oyó su voz que le interpelaba: «Saulo, ¿por qué me persigues?», y comenta posteriormente que sus compañeros oyeron la voz, pero no vieron a nadie.
El segundo relato cambia un poco la historia: nos dice que los acompañantes vieron la luz, pero no oyeron la voz del que hablaba.
El tercer relato, aunque no especifica lo que sucedió a los compañeros, cuenta que a todos los deslumbró la luz y a él además le habló la voz.
Si bien las diferencias podrían ser accidentales, podemos sacar de ellas una enseñanza. Los que ven la luz y no oyen la voz son como los que se deslumbran ante una sanación, una sesión de alabanza, un sermón brillante, pero no captan el mensaje, la doctrina, la voluntad de Dios contenida en esas expresiones.
Los que oyen la voz pero no ven la luz son los que conocen la doctrina, pero la sublimidad de ese mensaje no les ha tocado el alma, como los que hemos leído la Biblia y el Catecismo pero nos cuesta trabajo cambiar de vida o, peor tantito, los intelectuales que sólo han husmeado la doctrina para atacarla mejor.
Todavía están los que ven luz y oyen el mensaje, pero no ven a nadie, como los que —como Gandhi— ven el Evangelio con reverencia y condescendencia pero no ven en Cristo al único Enviado de Dios para salvación del mundo.
El único camino completo es el de Pablo: oyó la voz que le comunicaba la palabra de verdad, vio el resplandor de la gloria de Dios, reconoció a Cristo como Hombre y Dios que nos sale al encuentro para ofrecernos su perdón, y se levantó para convertirse en hombre nuevo a imagen de Cristo para llevar su Presencia a todas partes. |