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¿POR QUÉ ME HICE SACERDOTE?
Habla el padre Nicolás Gallus Schwizer, suizo, de la Familia de Schoenstatt
Por María Velázquez Dorantes
El padre Nicolás nace el día 17 de julio de 1937 en Saint Gallen, Suiza, en el seno de una familia profundamente religiosa, sencilla y muy unida.
Sus padres, Steffan y Gertrude, muy devotos de la Santísima Virgen, rezan diariamente el Santo Rosario al que agregan un Avemaría en cada misterio, ofreciéndola por la vocación religiosa de sus siete hijos. Dios los bendice regalándoles dos vocaciones en la familia: el padre Nicolás y su hermana Donatta.
¿Cómo surge la semilla vocacional en el padre Nicolás?
Desde niño, el padre Nicolás se sintió atraído por el trabajo en las misiones y el anhelo de ser sacerdote. Él mismo comentó más de una vez que su decisión por el sacerdocio fue una de las alegrías más grandes de sus padres y su familia.
Así, el padre Nicolás iniciaba el camino de su vocación, ordenándose el 20 de diciembre de 1970. A pedido suyo lo destinan a trabajar en el Paraguay. Llega a Asunción el 18 de marzo de 74 y desde entonces permanece sirviendo a la familia paraguaya.
¿Cómo ha sido su vida de sacerdocio?
En el año 2000, de regreso de un viaje a Ciudad del Este, a punto de cumplir los 30 años de sacerdocio, el 13 de diciembre del Año Jubilar, en un accidente de carretera, el padre Nicolás recibe una dolorosa corona. El accidente es signo de una gran ofrenda.
El padre Nicolás vive día a día limitaciones físicas, intelectuales y emocionales; todas ellas representan una pesada cruz que él carga con humildad, alegría y confianza. Tal como él mismo lo manifestó hace algún tiempo: «No son cruces, son bendiciones».
Desde su accidente, el padre Nicolás ya no trabaja en forma directa para o con la Familia de Schoenstatt. Está limitada su labor pastoral, su independencia, su autonomía; hoy él es una ofrenda viva de la Familia. A través de esta ofrenda, Dios nos regalará sacerdotes, que ayuden a construir la Nación de Dios en la tierra.
Luego del accidente, nos dijo: «Espero que puedan comprender esta nueva situación mía y aceptarla como una invitación a crecer en la autonomía laical».
¿Cómo fueron sus momentos de estudio?
«Al terminar el noviciado, empecé mis estudios teológicos en la universidad de Friburgo. Allí conocí a muchos chilenos de la comunidad que vivían en la misma casa (p.ej. el padre Sid-ney). A través de ellos y su filialidad sencilla y fuerte, encontré un nuevo y más profundo acceso al padre Fundador.
«Muy pronto (1965) fue fundada la comunidad de los Padres de Schoenstatt. Con ello llegó el momento de la separación. Prácticamente todos los estudiantes dejamos a los palotinos y entramos en la nueva comunidad (1966). Lo hicimos por amor a Schoenstatt. Queríamos ser fieles a la Mater y a su conducción que sentíamos detrás de todo».
¿Qué es el hombre libre?
«En el ámbito de la autoridad surgen, muchas veces, conflictos con la libertad de cada uno. Pensemos nomás en la rebeldía de nuestros hijos adolescentes.
«Lo que pasa es que la autoridad frecuentemente limita la libertad personal. Y tiene que hacerlo, cuando están en juego intereses prioritarios.
«La libertad individual no puede existir sin limitaciones, dentro de una comunidad como la familia, los movimientos, la Iglesia, la sociedad.
«Y entonces es importante la educación de nuestra libertad. Tiene que ser una libertad condicionada, una libertad subordinada a valores e intereses superiores». |