JHS
   Jueves 20 de Noviembre 2008   Inicio arrow No. 679 (13 de julio de 2008) arrow Amarnos a nosotros mismos
Inicio
Buscar
Archivo
Contacto
Nosotros
Directorio
Suscripciones
Boletín
¡Escucha México!
Noticias Zenit
Enlaces

Red de periodistas, escritores y medios católicos de habla hispana

El mundo visto desde Roma

Red Global Católica

Valorar la sexualidad de acuerdo al plan de Dios

Iluminando al mundo

El lugar de encuentro de los católicos en la red

Fuentes RSS
Amarnos a nosotros mismos PDF Imprimir Correo
Escrito por Yusi Cervantes   
Domingo 13 de Julio 2008

Image

He descubierto que no me amo a mí misma. ¿Cómo puedo lograr hacerlo?  No quiero ser egoísta.

Por Yusi Cervantes Leyzaola

Lo contrario al amor es la indiferencia. Lo contrario al amor a nosotros mismos es la indiferencia hacia nuestras necesidades, nuestros ideales, nuestros proyectos, nuestros sentimientos y nuestra felicidad. Hablo no de la indiferencia de los demás, sino de la nuestra hacia nosotros mismos. 

Indiferencia es decir: «No importa mi opinión, con tal de que la familia esté en paz» o «con tal de no generar conflictos en el trabajo» o «con tal de que mis amigos me acepten». Es no descansar lo suficiente, no cuidar la salud, no hacer ejercicio porque «no tengo tiempo», no darle importancia a los legítimos deseos de superarse, de estudiar, trabajar o dar un servicio a la comunidad. Es soportar injusticias para evitar conflictos, hacer el trabajo que les corresponde a los demás, aceptar ser considerado como quien tiene el deber de servir a todo el mundo, quedarse hasta tarde, hacer el trabajo de otros. Es buscar primero la aprobación ajena, la aceptación de la gente. En otras palabras, es ser indiferentes a nosotros mismos y a nuestro derecho a vivir plenamente y ser felices.

Creemos que nuestro deber en la vida es amar y servir a los demás; y así es, este es uno de nuestros deberes. Pero esto va unido al amor a nosotros mismos, no en lugar del amor a nosotros mismos.
 
El amor al prójimo y el amor a sí mismos van tan ligados, son tan inseparables, que hay un solo mandamiento para ambas cosas. Dijo Jesús: ama a tu prójimo como a ti mismo. Si somos capaces de amar a otra persona (esposo, esposa, hijo, hija, padre, madre, amigo, amiga…), también somos capaces de amarnos verdaderamente a nosotros mismos. Es más, mientras más sano y auténtico sea nuestro amor hacia nosotros, más sano y auténtico será también nuestro amor por los demás.

Porque será un amor sin miedos, sin dependencias... Libre, alegre, pleno. ¿Qué impide que muchas personas se amen a sí mismas? Muchas veces es que confunden este amor con egoísmo. Y son cosas muy distintas. El amor a uno mismo construye a la persona, el egoísmo la destruye, y de paso, destruye a los demás.
 
Amarse a sí mismo significa buscar lo que verdaderamente es bueno para mí: mi salud, mi crecimiento, el amor, la cercanía con Dios. El egoísmo significa buscar lo que me agrada, lo cómodo, lo fácil... El amor a sí mismo es exigente. Si me amo, me obligo a mí mismo a trabajar, a estudiar, a cuidarme, a ser mejor cada día. 

¿Por dónde comenzar? ¿Cómo lograr amarse a sí mismo?  ¿Cómo hago para amar a los demás? Conociéndolos, escuchándolos, aceptándolos, respetándolos, cuidando de ellos, siendo considerado, ayudando a que crezcan, compartiendo la felicidad con ellos, siendo paciente y tolerante, valorándolos... La lista es larga.  Y todas estas cosas podemos y debemos hacerlas también respecto a nosotros mismos. 

Como todo amor auténtico, el amor por mi mismo también parte de una decisión e implica un compromiso. El amor es mucho más que un sentimiento: tiene que ver con la persona completa, incluidas, por supuesto, la inteligencia y la voluntad. Por eso es una decisión.  Si no fuera un acto libre, no tendría sentido que fuera un mandamiento.  De modo que, en realidad, el primer paso para amarnos a nosotros mismos es tomar la decisión de hacerlo: hoy decido amarme, me comprometo a hacerlo.


Pancarta
De acuerdo con las normas internacionales de Propiedad Intelectual y Derechos de Autor, podrá reproducir parcial o totalmente la información, pero siempre citando nuestra fuente. La reproducción de los artículos y/o noticias firmados con Zenit-El Observador requieren permiso expreso de zenit.org. La publicación de algún artículo no implica compromiso. Los artículos firmados son responsabilidad del autor. D.R. Clip Art de Querétaro, S. de R.L. de C.V. 1995-2008