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Escrito por Adolfo L. Orozco Torres   
Domingo 13 de Julio 2008

LA CIENCIA ANTE LA FE

Image

Otro reto para la ciencia: el ayate de san Juan Diego y la imagen guadalupana

Por Adolfo L. Orozco Torres

La imagen guadalupana y la conservación de la tilma de Juan Diego siguen siendo un profundo misterio para la ciencia, a pesar de los miles de litros de tinta que se han consumido y la inmensa cantidad de estudios y supuestas pruebas que quieren negar desde la existencia misma del vidente del Tepeyac hasta la milagrosa estampación de la imagen guadalupana en ese humilde ayate.

Pero, ¿cuál es la realidad? ¿Es realmente inexplicable la conservación de la tela? ¿Existió Juan  Diego? ¿Puede la ciencia decirnos algo al respecto? Desde luego que sí. Sobre la conservación de la tela, ya en en 1666, fecha de las famosas «Averiguaciones Jurídicas» encargadas por la Santa Sede, un grupo de tres científicos de aquella época (entonces conocidos como ‘Protomédicos»), analizando el ambiente húmedo y salitroso de la zona del Tepeyac, afirmaron que todas las condiciones naturales favorecían la corrupción y putrefacción de las telas y sobre todo las de agave y que era humanamente imposible explicar como este ambiente que ‘desbarata las piedras’ no haya destruido el ayate, y más tomando en cuenta que durante 118 años no tuvo protección alguna y estuvo expuesta directamente a la humedad y el salitre, al humo y el hollín de las miles de velas y veladoras que colocaban continuamente en su cercanía, y al contacto directo de objetos, rosarios, estampas, besos etc., por lo que consideraban un milagro evidente que se conservara fresca y lozana como constaba «a la vista y al tacto».

Más aún, en 1789 se colocó una pintura de la Virgen de Guadalupe hecha con lo mejor de la técnica de ese entonces y se colocó en la Iglesia del Pocito, ahí junto a la Basílica. ¡¡En menos de ocho años, en 1796, tuvo que ser tirada a la basura por que estaba hecha una piltrafa!! Y eso –nos dicen- que estuvo protegida con vidrio todo el tiempo. ¿Qué decir ahora, que después de 477 años sigue sin mostrar deterioro? Es un auténtico reto que la ciencia no puede explicar.

Pero, desde luego, no es el único misterio. Se sabe con certeza que se trata de una tela de agave; esto fue probado por el Instituto de Biología de nuestra insigne Universidad Nacional Autónoma de México en 1946, cuando, después de analizar unas fibras de un relicario que tenía un pequeño fragmento de la Tilma, confirmó que «se trata de fibras de un agave cuya especie no fue dable determinar». Y recordemos que el agave es la planta de la que se hace el tequila y que es muy atacada por los insectos y requiere un combate permanente contra las plagas para evitar que destruyan la planta. ¿Cómo explicar que se haya conservado 477 años? No hay explicación natural.

Pero la ciencia tiene aún otro reto en lo que se refiere a la longevidad y resistencia de esta tela sorprendente y misteriosa. En 1791, al estar limpiando el marco de la imagen con un ácido llamado ‘aguafuerte’ con un contenido de 50% de ácido nítrico, se derramó accidentalmente el ácido sobre la tela. Este derrame puede verse actualmente en el lado derecho de la tilma. Pues resulta que este ácido que sirve para limpiar metales no le hizo nada a la tilma; puede verse que el derrame pasa por unas zonas con color ¡y ni siquiera se llevó el color! Este acontecimiento, del cual hay testimonio preciso y prueba evidente, no tiene ninguna explicación natural. En otras entregas continuaremos dando datos científicos y hechos concretos que nos muestran cómo la ciencia, cuando se hace en forma objetiva y sin prejuicios, nos acerca al misterio de la existencia de realidades sobrenaturales para las cuales la sola razón humana no tiene respuestas.


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