 |
 |
JHS
|
|
 |
|
 |
|
|
|
Una vida austera e itinerante, el estilo franciscano |
|
|
|
|
Escrito por Claudio G. Osornio
|
|
Domingo 06 de Julio 2008 |
|
UN DÍA EN EL SEMINARIO 
Seminario Franciscano «Pío Mariano», de Celaya, Guanajuato
Por Claudio G. Osornio El desdén por la acumulación de riquezas es un principio que rige la vida de los frailes franciscanos. Ésta condición es evidentemente excepcional en la vida actual, en la que la búsqueda de comodidades y la retención de la mayor cantidad de capital posible son el objetivo principal del grueso de la población. En la ciudad de Celaya, Guanajuato, se ubica uno de los seminarios menores de frailes franciscanos, que se encuentran esparcidos a lo largo y ancho de las cinco provincias franciscanas que hay en México. Seguir el ejemplo de san Francisco de Asís es, sin duda, uno de los caminos más difíciles dentro de la vida religiosa. Actualmente 19 encomiables adolescentes se encuentran preparándose en el Seminario Menor Franciscano, conocido también como Colegio Pío Mariano. Todos los días, de lunes a viernes, los seminaristas asisten a un bachillerato particular en la ciudad de Celaya denominado «Colegio México» y regresan al seminario, en donde son instruidos celosamente por frailes y sacerdotes de la misma Orden. Con la inspiración del Pobrecillo de Asís Francisco Assisi (Asís) nació en el año 1182, en Asís, Italia. Hijo de Pietro Di Bernardone —exitoso comerciante, dedicado al mercadeo de telajes finos—, Francisco vivió sus primeros años en la opulencia. Antes de cumplir la mayoría de edad, se le podía encontrar, sin ningún problema, en festividades privadas que se llevaban a cabo entre su pueblo natal y la ciudad de Perugia, principalmente. La Eucaristía, fuente de toda vocación A las seis de la mañana comienza la jornada para los 19 jóvenes que habitan el Seminario Franciscano en Celaya. A esa hora los seminaristas se alistan para llevar a cabo las actividades del día. Posteriormente, cerca de las 7:30, todos se reúnen en la capilla del Seminario, y allí frente a la Virgen del Apocalipsis, celebran todos juntos la Eucaristía matutina. Vocación en los momentos de prueba El estilo de vida de Francisco de Asís se vio alterado en el año 1202, cuando a la edad de 21 años fue recluido en prisión por varios meses. La detención del joven se ejecutó luego de que se le relacionara con un altercado, producto de su gusto por la vida nocturna. El hecho, aunado a una inesperada enfermedad crónica, provocó que Francisco se alejara de sus amistades y se entregara al apostolado, en beneficio de los pobres. Bajo la protección de la Virgen del Apocalipsis La Virgen del Apocalipsis, única en el mundo, es una escultura de aproximadamente un metro con 20 centímetros, que representa el momento, descrito por el apóstol san Juan en su evangelio, en que la madre de Jesús enfrenta al dragón de siete cabezas. La escultura fue elaborada en el año de 1946 y desde entonces ha estado en el interior del Seminario Menor Franciscano, de Celaya, Guanajuato. En los últimos años una réplica de la obra fue dispuesta en el pasillo principal de esa casa formadora de sacerdotes, ya que un sinnúmero de personas, nacionales y extranjeras, ha llegado hasta el lugar con el fin de conocer la obra, realizada de manera anónima por los propios franciscanos. La conversión como base del seguimiento de Cristo Ya completamente decidido a seguir el llamado de Dios, en 1206 Francisco de Asís renunció públicamente a los bienes de sus padres. Sin embargo, la decisión le llevó justamente a un enfrentamiento con su progenitor, cuando, en medio de un crudo invierno, Francisco de Asís decidió regalar a los pobres todas las telas finas que tenía almacenadas su padre en una de sus bodegas. La vida diaria con tono cristiano Poco antes de las nueve de la mañana los futuros frailes franciscanos se encaminan al Colegio México, en donde llevan a cabo sus estudios de nivel preparatorio. Poco después de las dos de la tarde salen del colegio y regresan al Seminario, en donde toman sus alimentos alrededor de las tres de la tarde. Tras un breve descanso, los seminaristas realizan actividades deportivas y, más tarde, cumplen con sus trabajos escolares. Alrededor de las ocho de la noche, todos juntos, visitan nuevamente a la Virgen del Apocalipsis. El estilo franciscano Pietro Di Bernardone no tuvo consideración con su hijo. Intentando recuperar sus telas, condujo a Francisco hasta la alcaldía de Asís para que fuera reprendido. No obstante, tras la intervención del papa Inocencio III, no sólo se perdonó la acción de Francisco, sino que derivó en la anuencia papal para que siguiera predicando. El papa Inocencio III autorizó, además, el modelo de vida religiosa que había adoptado Francisco de Asís, quien para ese momento sólo vestía con humildes túnicas y casi siempre descalzo. Con el paso del tiempo, miles de jóvenes siguieron su ejemplo. Francisco de Asís fue canonizado dos años después de su muerte, el 15 de julio de 1226. Servir ante todo «Nuestros jóvenes deben de saber que les espera una vida austera e itinerante, es decir que, en lo posible, los seminaristas pondrán su fe por delante del aspecto material. Hay una frase, muy sencilla, que yo les repito muy a menudo a ellos; el que no vive para servir, no sirve para vivir», enfatiza el padre Enrique Antonio Nolasco Zaval, rector del Seminario Menor Franciscano. |
|
|
|
|
 |
|
De acuerdo con las normas internacionales de Propiedad Intelectual y Derechos de Autor, podrá reproducir parcial o totalmente la información, pero siempre citando nuestra fuente. La reproducción de los artículos y/o noticias firmados con Zenit-El Observador requieren permiso expreso de zenit.org. La publicación de algún artículo no implica compromiso. Los artículos firmados son responsabilidad del autor. D.R. Clip Art de Querétaro, S. de R.L. de C.V. 1995-2008 |
|
|
 |
|