|
Escrito por María Manola Urquiza Amieva
|
|
Domingo 06 de Julio 2008 |
|
JÓVENES 
CONVIVENCIA SIN VIOLENCIA
Por María Manola Urquiza Amieva (18 años)
Desde el momento de nacer contamos con la protección de nuestros padres, quienes se encargan de tomar las mejores decisiones para nuestro futuro y cuidar que todo lo que esté a nuestro alrededor gire de la manera más perfecta posible. Conforme vamos creciendo, la responsabilidad recae en cada uno de nosotros y es momento de empezar a decidir por lo que nos conviene más, tratar de ser una mejor persona siempre.
Cuando se crece pensamos que tenemos el mundo en nuestras manos y que nada ni nadie nos merece, pero esto no es verdad. Es nuestro momento de empezar a tener libertad, experimentar cosas nuevas, conocer quiénes somos, qué nos gusta y hacia dónde vamos. La clave de nuestro éxito radica en tomar las decisiones correctas para nosotros, y para esto podremos tropezar varias veces en el camino, pero siempre debemos hacerlo con la frente en alto, tomando la mejor experiencia, confiando en que cada vez seremos mejores personas.
Es importante que estemos conscientes del daño que podemos hacernos tanto a nosotros mismos como a las personas que nos rodean cuando evitamos decir un NO a tiempo. Podemos encontrar gente buena y mala en todas las situaciones de la vida, y de esos encuentros vienen decisiones importantes que marcan nuestro futuro y tienen consecuencias que debemos aprender a enfrentar.
Si ustedes me lo permiten, soy Técnico en Urgencias Médicas y cubro emergencias. Desde entonces he tenido la oportunidad de ayudar a varias personas que han sufrido accidentes por no haber dicho un NO a tiempo.
Cuando estamos en fiestas, antros, donde sea, ¿cuántas veces no hemos dicho la famosa frase mexicana: «la última y nos vamos»?; pero nunca nos preguntamos lo que nos puede llegar a pasar. Podemos decir «manejo despacio», o «a mí nunca me pasa nada», «manejo mejor borracho», y esto no sólo sucede con el alcohol, también ocurre con las drogas: «una fumadita no te hace nada», o «no seas niña, no te pasa nada». Tal vez pensemos que es cierto, pero ¿qué pasa? Cuando el volantazo, o la cabeceada o el cruce entre el alcohol y las drogas no fue nuestra culpa sino del conductor de al lado también puede haber consecuencias. Y nosotros podemos llegar a ser el conductor de al lado.
Si ustedes supieran lo doloroso que es ver a alguien de nuestra edad, luchando entre la vida y la muerte, o que una persona muera en tus brazos por culpa de alguien que no tuvo el valor de decir NO; seguramente lo pensaría mejor antes de tomar la última copa de la noche.
Como siempre dicen nuestros padres: «vida sólo hay una», y creemos que el tiempo se nos va de las manos, por ello queremos hacer tantas cosas sin medir el peligro y que no van con nuestra edad. Es importante comprender y tener la capacidad de decisión, para así saber qué es mejor para nosotros, y no para sentirnos bien en el momento y vacíos por toda una vida.
Por ello en cada uno de nosotros debe estar la fuerza para decidir. Porque me respeto y respeto a los demás trato y trataré de ser motivo de orgullo y ejemplo de dignidad. Es importante tener siempre metas y luchar por ellas, saber divertirnos de manera sana, aprender a vivir nuestra libertad de forma responsable y con los pies bien puestos en la tierra. Tal vez el propósito no deba ser dejar de tomar, pero sí saber cómo tomar. Ninguno de nosotros es inmortal, y nuestros actos, tarde o temprano, nos atrapan. El éxito es para quien tiene el valor de saber decidir con responsabilidad. |