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Encuentro cotidiano con Cristo, desde san Pablo |
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Escrito por Pbro. Prisciliano Hernández Chávez
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Domingo 29 de Junio 2008 |
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CONTEXTO ECLESIAL 
Ante el Año Santo Paulino que está iniciándose este 28 de junio del 2008, podría principiar o acrecentarse nuestra vida de oración...
Por el Pbro. Prisciliano Hernández Chávez, CORC.
Ante el Año Santo Paulino que está iniciándose este 28 de junio del 2008, podría principiar o acrecentarse nuestra vida de oración; san Alfonso María de Ligorio afirmó en su tiempo: el que no ora, se condena, traducción de la advertencia de Jesús: si no oran perecerán.
Con san Pablo y desde san Pablo se podría tener un encuentro oracional con Cristo, todos los días, en un espacio silencioso y amoroso, apto para que el Espíritu Santo actualice su fuego por medio de la lectura de un capítulo de las Cartas de san Pablo, leído con amor, con suma atención y reverencia. Al final del año paulino, 29 de junio del 2009, se podría poseer el Corpus Paulinum, la enseñanza de todas sus Cartas y una fuerte vida interior apta para la misión más audaz y constante.
El lenguaje que Él más oye —Dios— es el del callado amor, en dicho de san Juan de la Cruz; de este modo, leer pausadamente como quien escucha a Dios que habla; así la Santa Escritura se convierte en Palabra viva y operante de Dios dirigida a mí como interlocutor, como hijo bien amado, que se encuentra en el destierro y en la sombra de muerte. Se le da la primacía a Él en este diálogo amoroso. Cuando una frase me traspase el corazón, esperar, para que, como espada, penetre al yo más íntimo; sólo después, responder al Señor según su dicho y pasar a la súplica humilde y al compromiso concreto. Al final dar gracias y pedir la fuerza para llevar a cumplimiento la sugerencia o el mandato del Señor, rezar el Padre Nuestro y el Gloria.
La lógica interna de este proceso orante es escuchar, dejar que la Palabra impacte, saber esperar, respuesta orada y compromiso en orden a la acción. Conviene tener siempre presente a María Santísima, la Virgen de la escucha, quien fue dichosa por dar su corazón a la Palabra del Señor. Ella es la Odegetria y la Endéisis, según el modelo de los iconos orientales, la que nos muestra el camino, a su Hijo y la que permanentemente está en oración, en la presencia del Señor. Rezar el Ave María. Y a san Pablo pedir su intercesión para tener a Cristo por pasión, sentido de la vida y compromiso como él: ya mi vivir es Cristo. |