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Escrito por El Observador   
Domingo 22 de Junio 2008

REPORTAJE
«Celebramos la Eucaristía cada día, pero tenemos necesidad de momentos de mayor concentración»: Cardenal Arinze

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Hoy se clausura el 49 Congreso Eucarístico Internacional __ Una semana de intensas vivencias espirituales __ El Arca de la Nueva Alianza despierta el compromiso religioso de la gente.

El primer Congreso Eucarístico Internacional tuvo lugar en Francia en 1881. En él participaron unas 300 personas, todas ellas dirigentes de las obras eucarísticas en los países europeos. Pero en el transcurso de los 125 años siguientes, la forma de los congresos ha evolucionado mucho, llegando a reunir entre 12 mil y 15 mil personas durante una semana de celebraciones, adoración, catequesis, actos culturales, encuentros fraternales y compromisos en favor de los más necesitados.

El 49 Congreso Eucarístico Internacional fue inaugurado el pasado 15 de junio en Quebec, Canadá, y el día de hoy, domingo 22, es su clausura solemne.

Un misterio para creer, celebrar y vivir

Francis Arinze, cardenal de la Iglesia y prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, ha explicado cuál es la importancia y el significado de este acontecimiento mundial y eclesial:

«El Congreso eucarístico se celebra porque la Eucaristía es central en la vida de la Iglesia y en el culto cristiano. Es verdad que celebramos la Eucaristía cada día, excepto el Viernes Santo y el Sábado Santo, pero también es verdad que tenemos necesidad de algunos momentos de mayor concentración. Por eso, ya en 1881 hubo la idea de celebrar un primer congreso eucarístico internacional en Lille. Naturalmente, puede haber también un congreso eucarístico a nivel diocesano, y también nacional.

«El Congreso Internacional se celebra cada cuatro, o cinco años. El Papa anuncia cada vez cuando tendrá lugar el próximo, con todo el mundo católico reunido en torno a la Eucaristía. Dura una semana. El programa está organizado de tal manera que pueda haber una reflexión teológica, la celebración eucarística, la Santa Misa solemne diariamente, la Adoración Eucarística, y hay además otros actos de veneración como rezar el oficio divino delante del Santísimo expuesto en el ostensorio. Hay que preguntarse cómo vivir el mensaje de la Eucaristía. Benedicto XVI nos lo ha dicho en la exhortación post sinodal Sacramentum Caritatis: ‘la Eucaristía es un misterio que tenemos que creer, celebrar y vivir’.

Los jóvenes, con un espacio propio

Este congreso internacional ha tenido una característica particular: se le dio un espacio propio a jóvenes de entre 18 y 35 años de edad.

El arzobispo de Quebec, cardenal Marc Ouellet, y el equipo de organizadores del 49º Congreso Eucarístico Internacional, brindaron lo que se llamó el «Espacio Juventud», y el «Servicio Juventud», entre otros actos dedicados a la gente joven. Por ejemplo, en «Espacio Juventud» los participantes intercambiaron experiencias de sus países y manifestaron su fe.

El sábado 21, por la noche, aproximadamente cuatro mil jóvenes participaron en una vigilia de oración.

¿Y los adolescentes y la familia?

También se pensó en los adolescentes de 12 a 17 años; ellos pudieron participar en talleres donde descubrieron la figura de santos como santa María de la Encarnación, santa Catalina de San Agustín, el beato François de Laval, etc.

El sábado 21 se realizó una jornada dedicada a la familia, con enseñanzas interactivas, momentos para compartir y de reflexión, y una celebración eucarística.

La voz oficial

El congreso fue presidido por el legado pontificio designado por el Papa, cardenal Jozef Tomko, obispo eslovaco y presidente emérito del Comité Pontificio para los Congresos Eucarísticos Internacionales.

En este día de clausura el papa Benedicto XVI, gracias a la tecnología, pronunciará desde el Vaticano la homilía final del Congreso Eucarístico Internacional, y podrá ser visto en pantallas gigantes por los miles de participantes congregados para la Eucaristía final en las afueras del Museo Nacional de Bellas Artes de Quebec.

Haciendo un conteo desde el día de la inauguración hasta la clausura, se estima que los participantes ascienden a la cifra de 50 mil.



El Arca de la Nueva Alianza, un símbolo eucarístico y juvenil

Algunos jóvenes canadienses, que recordaban la Cruz de las Jornadas Mundiales de la Juventud, manifestaron ya desde 2005 el deseo de que un objeto simbólico recorriese el país como preparación para el Congreso Eucarístico Internacional de la Ciudad de Quebec. Entonces se concibió un símbolo religioso preparatorio, y el comité organizador sugirió que se le agregaran ángeles adoradores, y propuso el nombre simbólico de Arca de la Nueva Alianza.

Benedicto XVI bendijo el Arca el 11 de mayo de 2006, en el Vaticano, con motivo de una visita ad limina de los obispos canadienses. Desde entonces, el Arca fue llevada en peregrinación a través de todas las diócesis de Canadá, congregando a la gente en celebraciones litúrgicas y actos comunitarios de adoración eucarística en templos, comunidades religiosas, escuelas, centros comunitarios, asilos de ancianos, los lugares públicos, casas particulares, etc.

El Arca es un trono en el cual está presente el Rey, o sea, Cristo, en la Sagrada Forma colocada en una custodia. Asimismo, es un cofrecito que contiene la Sagrada Escritura que, proclamada en la liturgia, se transforma en presencia de Cristo que habla al mundo.

El nombre Arca de la Nueva Alianza tiene su origen en la Biblia. Recuerda la Antigua Alianza entre Dios y los israelitas, pero la expresión Nueva Alianza significa la alianza nueva y eterna concluida en Jesucristo, a través del misterio pascual de su muerte y su resurrección, misterio que celebramos los cristianos en la Eucaristía.

La Virgen María llevó a Cristo en su seno, por ello la Iglesia le atribuye el título de «Arca de la Alianza» en la oración de las Letanías.

La base del Arca de la Nueva Alianza tiene la forma de un barco. Uno puede recordar el arca de Noé, construida por orden de Dios. Pero aquí se hace mayor hincapié en la barca de Pedro, apóstol a quien Cristo confió su Iglesia (cfr. Juan 1, 42). Desde la Nueva Alianza, la barca simboliza a la Iglesia, Pueblo de Dios en marcha.

La cala del Arca de la Nueva Alianza fue concebida para recibir mensajes a su paso: testimonios de compromiso de los cristianos.

El Arca de la Nueva Alianza tiene ocho iconos que representan los diversos momentos del misterio pascual: la Última Cena, la Pasión y Muerte de Jesús, la espera de María, la Resurrección, la multiplicación de los panes, las bodas de Caná, el lavatorio de los pies y los discípulos de Emaús. Resumiendo, en su conjunto el Arca simboliza todo el misterio de Cristo.

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