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Guía para entender la crisis alimentaria en diez trazos PDF Imprimir Correo
Escrito por Diana R. García B.   
Domingo 15 de Junio 2008

REPORTAJE

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Aún no hemos visto del todo sus efectos; lo peor estaría por venir __ ¿Siete años de hambruna?

Por Diana R. García B.

1. Hambruna siempre ha habido. En 1996 se organizó la Cumbre Mundial de la Alimentación, en la cual los líderes de 186 naciones prometieron reducir el hambre en el mundo a la mitad en un período no mayor de 20 años. Pero, según el informe del 2006  de la FAO (Food and Agriculture Organization = Organización para la Alimentación y la Agricultura), los hambrientos no disminuyen, sino que aumentan año con año en 3 o 4 millones.

2. ¡Pero hay alimentos suficientes para todos! En 2005 la FAO reportó que hay alimentos suficientes para cubrir las necesidades de todos los habitantes del planeta. Esto lo confirmó en 2007 y, sin embargo, hoy hay más de 850 millones de personas  con hambre. ¿La causa? Simplemente los bienes no están bien repartidos.

3. Ahora los pobres no se callan. Cada año mueren en promedio  nueve millones por hambre sin que nadie se inmute. Como ahora los organismos internacionales se muestran realmente preocupados, se sospecha que la verdadera causa  no es, pues, que «millones de personas morirán de hambre en breve» (Robert Soellick, presidente del Banco Mundial), sino que los hambrientos antes solían morir en silencio, pero hoy protestan ruidosamente en manifestaciones masivas. La FAO prevé que la actual crisis podría aumentar en cien millones más la cifra de personas con hambre, lo que implica tener un mayor número de personas realizando «disturbios».

4. El petróleo tiene culpa. Si la crisis alimentaria antes se centraba especialmente en África y Asia, ahora  se extiende por todo el orbe por culpa de los altos costos del petróleo y, por ende, de la gasolina. Hasta el precio de los alimentos que no deberían subir sube, y es que para que cualquier alimento llegue al mercado o al supermercado tiene que ser transportado en un vehículo alimentado con gasolina. Además, mucha de la maquinaria agrícola también funciona con gasolina.

5. El bioetanol también está en el banquillo de los acusados. Estados Unidos, el principal productor mundial de maíz, decidió subsidiar el maíz amarillo para con él obtener etanol que se usará como combustible; esto implica que los agricultores ya no tienen interés en producir maíz blanco o trigo (ganan menos dinero), por lo que la cantidad de estos alimentos ha disminuido en el planeta. Es verdad que el llamado bioetanol contamina menos, pero la preocupación estadounidense no es la protección del medio ambiente, sino hacer frente a la eventual escasez del petróleo (las reservas de crudo se tienen que acabar algún día ya no tan lejano).

6. La clase media come más. Esta lógica sentencia no tendría ninguna importancia de no ser por el hecho de que en China e India más de 500 millones de personas han salido de la pobreza en los últimos diez años, lo que significa que ahora consumen más alimentos que antes. Así, estos dos grandes productores mundiales de granos han disminuido sus exportaciones para satisfacer las demandas de su propia gente.

7. Y el cambio climático hace de las suyas. Se trata de un fenómeno natural que ocurre desde que el mundo es mundo. Pero mientras que al planeta le tocaba estar entrando en una era glaciar, la producción excesiva de CO2 debida a la contaminación lo ha llevado a un proceso contrario: el calentamiento global. ¿Consecuencias? Australia, el más importante productor de arroz del hemisferio sur,  prácticamente ha cesado sus operaciones tras ocho años de sequía. Por supuesto, muchos otros países se enfrentan también a sequías y, por si fuera poco, a inundaciones que acaban con todos los cultivos.

8. Por último, los políticos echan leña al fuego. De hecho, el proteccionismo de los países desarrollados como Estados Unidos y los de la Unión Europea es el principal responsable de la crisis alimentaria. ¿Cómo funciona esto? Dando subsidios a sus agricultores, de tal manera que pueden producir grandes volúmenes de alimentos que luego exportan a países subdesarrollados o en vías de desarrollo. La gente del Tercer Mundo acaba comprando estos productos porque son más baratos que los que consiguieron cultivar sus compatriotas entre mil dificultades  (puesto que ellos no tenían subsidios).
Así, los agricultores pobres dejan de sembrar, y sus paupérrimos países pierden su soberanía alimentaria.

9. Gracias al hambre, los ricos siguen ricos. Porque no crea usted que, por ser un problema mundial, todos salen afectados. El presidente Bush anunció que ayudará a los países pobres enviándoles alimentos; así, los grandes benefactores serán los agricultores estadounidenses. Además, las destilerías de etanol pagan mucho más a los agricultores por su maíz que lo que les pagan las cadenas de supermercados, así que los agricultores de EU están encaminando todo el maíz que puedan hacia el etanol, y la gente pobre pronto no tendrá el dinero para comprarlo al nuevo precio.

10. ¿Siete años de hambre? Así como en el sueño de Faraón (cfr. Gn 41, 14-32) aparecieron siete vacas flacas que representaban siete años de hambruna, Robert Zoellick, presidente del Banco Mundial, ha declarado que la crisis alimentaria mundial se mantendrá durante siete años (¿Por qué no seis o diez? ¿Tendrá ese siete algún significado bíblico, lo que en este caso se traduciría como una hambruna de largo, largo tiempo?). Lo que sí sostienen muchos analistas es que los alimentos  van a seguir subiendo de precio y sin control, y que es sólo cuestión de tiempo para que comencemos a ver la verdadera magnitud del desastre.

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