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El cine actual de EU, espejo de una realidad decadente PDF Imprimir Correo
Escrito por Luis García Orso, S.J.   
Domingo 08 de Junio 2008

MEDIOS DE COMUNICACIÓN

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El cine es un espejo, un reflejo, de la realidad, el cine norteamericano actual refleja la decadencia y degradación...

Por Luis García Orso, S.J. / Especial para El Observador

Las películas seleccionadas para los premios Oscar del 2008 rompen con los moldes acostumbrados de un cine complaciente, espectacular, de triunfalismo y superación norteamericanos; ahora todas las historias hablan —con imágenes muy expresivas y cinematográficamente muy bien recreadas— de una sociedad donde imperan la violencia y el poder económico, el crimen y la corrupción, la degradación moral. O quizás sea mejor decir, de una sociedad sin moral. Una nación «sin lugar para los débiles», para los pobres, para lo que buscan justicia, honestidad, verdad… Si el cine es un espejo, un reflejo, de la realidad, el cine norteamericano actual refleja la decadencia y degradación de los Estados Unidos de América, su crisis moral y su perturbación colectiva. No hay más.

Los realizadores cinematográficos de estas películas se atrevieron a no soslayar la realidad sino a ponerla en pantalla; se atrevieron a verse y a devolverle esa mirada a sus propios paisanos y al mundo. No sé si todos los amantes del cine tengamos ánimo para ver tanta maldad y no deprimirnos, para ver realidades tan oscuras y no atisbar ninguna luz ni esperanza. O quizás podría ayudarnos a reaccionar a algo mejor. Hagamos un breve recorrido por las películas seleccionadas por la Academia como lo mejor del año pasado y por aquellas que ganaron, para comprobar nuestra impresión.

Sin lugar para los débiles
No Country for Old Men («Sin lugar para los débiles») es una lección de lo que es saber filmar una historia, con una perfección cautivadora en la dirección y en la fotografía, pero es también una lección de cómo triunfa la maldad. Desquiciante itinerario de un asesino psicópata tras una maleta de dos millones de dólares, de un negocio de drogas, en una venganza inhumana y sin sentido que va dejando una estela de muertos en el sur de Estados Unidos, y un cansado, impotente, perplejo y rendido alguacil. Y con él, igualmente nosotros.

Petróleo sangriento
There Will be Blood («Petróleo sangriento»), historia épica de ambición y poder en torno a un pobre minero que abandona principios y escrúpulos y se transforma en un magnate petrolero. Micro-historia de toda una nación regida por la codicia, el dinero, el poder, la mentira, y por una religión puritana finalmente guiada por los mismos valores. Espléndida metáfora del nacimiento del capitalismo salvaje en el siglo veinte estadounidense.

Michael Clayton
Michael Clayton muestra cómo los abogados y los ejecutivos de grandes empresas se saltan todas las consideraciones éticas cuando se trata de obtener sus propios beneficios.

Sweeney Todd
Sweeney Todd, sangriento musical sobre un introvertido y misterioso barbero que va a vengarse del juez que lo condenó injustamente. Extraña y muy visual combinación de teatro, terror, ironía, comedia, fantasía gótica, para dejar patente que la maldad lo invade todo.

Expiación
Atonement («Expiación»), sobre traiciones y mentiras que van devastando la vida de los más cercanos. Un relato romántico que se convierte en tragedia porque los finales felices sólo existen en la ficción y en la imaginación, pero quizás son paliativos para tantas heridas que vivimos.

Gangster americano
American Gangster («Gangster americano»), el imperio del narcotráfico en el Harlem negro, ante el cual no puede ninguna autoridad, toda ella impregnada de corrupción y amoralidad, y la lucha en solitario de un honesto policía.

Camino salvaje
Into the Wild («Camino salvaje»), historia de un joven que se automargina de la sociedad americana, harto de sus reglas hipócritas, y se refugia en un paraje de Alaska.
El asesinato de Jesse James
El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford, una revisión de los mitos del oeste americano que saca a luz su oscuridad moral. Particularmente interesante el personaje que pasa de la idolatría a su héroe a la traición letal.

En el valle de las sombras
In the Valley of Elah («En el valle de las sombras»), en torno a un serio y creyente ex militar empeñado en resolver la extraña desaparición de su hijo al regresar a la base militar, después de estar en el frente iraquí. Amargo desvelamiento de los falsos heroísmos y virtudes del ejército de Estados Unidos.

Promesas peligrosas
Eastern Promises («Promesas peligrosas»), que tiene como protagonista a un mafioso ruso en Londres, en una persecución siniestra y violenta.

Desapareció una noche
Gone Baby Gone («Desapareció una noche») da una vuelta de tuerca a las buenas intenciones y a la moral de un joven detective que intenta resolver la desaparición del bebé de una madre que vive en la calle y en los vicios.

Juno
Juno: una joven de 16 años se embaraza y decide tener al niño y darlo en adopción a un matrimonio aparentemente feliz, en una sociedad hipócrita y consumista.

Sicko
Sicko, nueva arremetida del controvertido Michael Moore, ahora contra el sistema de salud estadounidense fincado en las ganancias económicas.

Taxi al lado oscuro
Taxi to the Dark Side («Taxi al lado oscuro»), el documental ganador del Oscar, narra con escalofriante claridad cómo las prácticas de tortura son una política de Estado del gobierno de Estados Unidos y cómo el presidente Bush es verdaderamente un criminal de guerra. «Esta será una época que recordaremos con vergüenza y con horror. La gente dirá: ¿Cómo pudo ocurrir?», declara la productora Eva Orner. Ojalá todos nos lo preguntemos ya.

Y para qué no quedara duda de qué es lo que triunfa en esta imagen de la sociedad estadounidense, los ganadores del Oscar en interpretación fueron: el despiadado psicópata encarnado perfectamente por Javier Bardem, el ambicioso y lúgubre petrolero de Daniel Day-Lewis, la fría e inmoral abogada en Tilda Swinton, y la vida desgarrada de Edith Piaf en la extraordinaria recreación de Marion Cotillard. Por cierto, cuatro artistas extranjeros. Quizás la devastación de EU no alcanza ya ni para un Oscar nativo.


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