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UN DÍA EN EL SEMINARIO «De lo que se trata es de formar sacerdotes óptimos para el mundo que estamos viviendo» 
Seminario Guadalupano-Josefino de la arquidiócesis de San Luis Potosí
Por Claudio G. Osornio
La práctica del sacerdocio, en la época actual, supone antiguos y recientes retos. La forma y el método para salir avante de cualquier contratiempo pastoral se encuentran ejemplificados en los diferentes seminarios que se hallan diseminados por todo el mundo. Allí, miles de jóvenes que se preparan fervorosamente para imitar el camino de Jesucristo viven a diario los principios básicos de la evangelización católica.
Formados para el servicio a los más necesitados
Desde hace más de un año, todos los fines de semana, Francisco y David, junto con otros 95 compañeros seminaristas, acuden a algunas de las comunidades urbanas y rurales más precarias del estado de San Luis Potosí. Los jóvenes integrantes del segundo semestre de Teología del Seminario Guadalupano-Josefino, fundado en el año de 1826, se abocan a llevar su apostolado a personas que se encuentran lidiando con graves problemas sociales, como el alcoholismo y la drogadicción. Las brigadas recorren calles y avenidas, en donde la desnutrición infantil y la falta de oportunidades entre la juventud potosina son cosa de todos los días.
En el año de 1992 su santidad Juan Pablo II elaboró una exhortación apostólica en la cual se ponía de manifiesto la necesidad de que los presbíteros retornaran periódicamente a los espacios en donde son formados los futuros pastores. La propuesta papal, explica el rector del Seminario Guadalupano-Josefino, Benjamín Moreno Aguirre, buscaba precisamente que los sacerdotes con ministerio en activo revaloraran sus diferentes encargos a partir de las enriquecedoras experiencias que a diario viven los jóvenes seminaristas, quienes, de manera austera pero comprometida, llevan el mensaje de salvación a los sectores más desprotegidos. «De lo que se trata es de formar sacerdotes óptimos para el mundo que estamos viviendo», agrega el rector del Seminario Guadalupano.
El valor del estudio
Minutos antes de las nueve de la mañana, tras realizar diversas actividades al interior del Seminario, Francisco y David ingresan a su primera cátedra del día. En esta ocasión los seminaristas tendrán participaciones en materias como: Taller de Madurez Cristiana, Filosofía de la Naturaleza, Derecho Canónico, Teología Fundamental, Ontología y Ética Especial. Las asignaturas serán impartidas a lo largo de cinco horas, espaciadas con tres breves recesos.
La preparación de los jóvenes que acuden al Seminario Guadalupano-Josefino en San Luis Potosí, cuenta con el respaldo de la biblioteca «Manuel María de Gariño y Arduengo», la cual está considerada como la más importante en el área de humanidades de la zona centro occidente del país. Actualmente el edificio reúne más de 80 mil ejemplares, entre los que destacan los pertenecientes a la biblioteca personal del Pbro. Joaquín Antonio Peñalosa, quien logró reunir la totalidad de la obra de escritores españoles e iberoamericanos como Octavio Paz y José Martín Descalzo, sólo por mencionar algunos. «El mejor sacerdote es el que lleva una vida modesta»
«Yo tengo ya varios años siendo sacerdote. He conocido y tratado a varios compañeros que han crecido en diferentes caminos y te puedo garantizar que el mejor sacerdote de todos es aquel que lleva una vida regular, es decir una vida modesta, ya que esa simple condición es la que lo llevará a transmitir su apostolado de manera clara y sencilla a su comunidad ». Así lo considera, a sus 90 años de edad, el padre Andrés Eduardo Jasso, quien es el celoso guardián de la biblioteca «Manuel María de Gariño y Arduengo».
También con deporte se forjan los apóstoles
La actividad deportiva en el Seminario Guadalupano es de la mayor importancia y tradición. Sin excepción, de lunes a viernes, por espacio de una hora, entre las tres y las cuatro de la tarde, cuando el sol cae a plomo y la temperatura alcanza los 33 grados centígrados, los jóvenes seminaristas potosinos acuden a las canchas de futbol y basquetbol para protagonizar las más intensas «batallas». Al final, Francisco y David, quienes participan en diferentes equipos, se dan la mano, sabiendo que 24 horas después la revancha está garantizada. |