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De frente a las heridas de la historia, la salvaguarda del patrimonio cultural y la fe 
Entrevista exclusiva con Elisabetta Valgiusti, de la asociación Salva i monasteri
Por Mercedes De La Torre
Mientras la tendencia general de los medios de comunicación consiste en reportar las desgracias del mundo solamente cuando hay muertos, existen también iniciativas que comunican la grandeza de las personas y su patrimonio cultural en zonas de grandes dificultades casi olvidadas por la mayoría de los noticieros y prensa escrita.
Tal es el caso de Elisabetta Valgiusti que ha recibido en su casa a «El Observador en Roma» y nos ha confiado sus experiencias al frente de la asociación Salva los monasterios —Salva i monasteri— (www.salvaimonasteri.org).
Proteger el patrimonio cultural en zonas de dificultad
Nacida en Caracas de padres italianos, Elisabetta creció en Italia y estudió cine en Estados Unidos.
Sus estudios han estado vinculados principalmente a la dirección y producción de cine y multimedia, pero siempre con un fuerte interés cultural, artístico y espiritual que le ha permitido realizar productos no solamente comerciales a pesar de las dificultades que esto conlleva.
Tiene mucha experiencia en televisión, ha realizado documentales y especiales para la RAI (televisión italiana), corto y largometrajes en cine y también trabajo de comunicación institucional. Hace unos años comenzó Salva i monasteri, que es una asociación integrada por miembros católicos y ortodoxos que busca proteger los patrimonios con herencia cultural en zonas de dificultad.
«En 2004 hubo un grave ataque a los monasterios ortodoxos en Kosovo, de los cuales no hablaba nadie; parecía que la historia estaba ‘congelada’ y a los medios no les interesaba mucho lo que sucedía. Con un grupo de amigos y estudiosos impulsamos un organismo gestor para salvaguardar el arte bizantino de los monasterios en Kosovo en momentos cruciales, y a esta iniciativa se sumaron más de 200 personas del ámbito religioso y laico».
Salva i monasteri trabaja en varios ámbitos, desde proyectos de comunicación, restauración y divulgación hasta el estudio y catalogación de documentos y creación de documentales.
«Hemos hecho un film llamado Enclave in Kosovo. Las iniciativas de comunicación que este film permite consisten en testimoniar esta realidad y mostrar no sólo opiniones... Lo cierto es que en el 2004 eso que he visto yo y lo que el film muestra son monasterios destruidos con furia salvaje».
Salva i monasteri también apoya a las comunidades cristianas en Iraq: «También estamos impulsando un proyecto en Iraq porque es el otro gran escenario del cual no se sabe nada de lo que les sucede a los cristianos en esa zona. He hecho dos películas, la última presentada en Roma y Washington».
«Es muy importante demostrarle a los cristianos que se encuentran en ciertas áreas de guerra o conflicto que no están aislados... yo veo que es un pequeño signo de solidaridad que uno porta». «La primera vez en Iraq tenía sólo algunos contactos y nada más. Iraq es un país extraordinario de gran belleza; la gente, los cristianos son muy especiales... te permite entender que han sido probados a lo largo de la historia, que tienen una gran formación interior. Parece una villa tranquila con vida social, con tradiciones pero, sobre todo, con un deseo de paz».
«Hay una serie de relaciones culturales y artísticas que deberían de ser más exploradas y que seguramente en una situación de guerra es muy difícil que se consiga hacer, pero al menos hay que intentar salvaguardar lo que existe, al menos sensibilizar, ayudarlos a ocuparse de su propio patrimonio; éste es un problema, porque están solos, aislados».
La creación de estos documentales es un trabajo arduo que busca dar a conocer y divulgar esta realidad, dar a conocer quiénes y cómo son, cómo es la historia. «Es un trabajo difícil, en ocasiones de media hora en un lugar porque no puedes estar días. Se reciben también colaboraciones locales a pesar de ser peligroso porque, cuando se sabe que trabajan con los extranjeros, pueden ser puestos en la mira».
Frecuentemente hay pocas oportunidades de distribución, por lo que está muy agradecida con EWTN que se interesó por hacer llegar el mensaje a muchas casas.
Una manera particular de vivir el cristianismo
Elisabetta Valgiusti comenzó a trabajar muy joven en el cine y descubrió esta vocación después de recorrer su proceso de conversión.
«Me faltaban las cosas propias de sentido, aunque soy de una familia cristiana. Mis padres, óptimos cristianos, en los años 80 y 70 en Italia estaban marcados por un ambiente en el cual la religión estaba hecha a un lado, no era el argumento principal».
«Después de esos años he comenzado a buscar y a acercarme a cuestiones del cristianismo; he sido muy ayudada por dos amigos: una amiga profesora y un sacerdote español, y desde ahí he comenzado lentamente a volver a ver mi relación con el Señor y, sobre todo, he comenzado a estudiar, he estudiado teología en el Teresia-num y bienes culturales en la Universidad Gregoriana». «No cabe duda que, si no se estudia en realidad, si no se profundiza, no se sabe tanto porque el modelo dominante es muy contrastante».
«Me he apasionado con figuras como santa Catalina de Siena —patrona de los comunicadores católicos—, en relación con la cual he trabajado mucho».
«He realizado también varios especiales de santos y documentales de cultura cristiana en los cuales fui descubriendo algo que no me esperaba».
Elisabetta ha descubierto que, de frente a estas duras situaciones, el único medio para encontrar la fe y la caridad es la oración y la acción.
«De frente a las heridas de la historia, ¿cómo se puede ayudar a los cristianos en Iraq? ¿Cómo se puede ayudar a los ortodoxos en Kosovo? Uno se siente impotente, no sabe qué hacer y continúa buscando soluciones... La oración es fundamental pero también el compromiso; vinculo el poder de la oración junto con cualquier esfuerzo a favor de ayudar a esta gente».
«Entiendo que no todos pueden ocuparse de esto; el trabajo de los medios de comunicación sería fundamental. Ciertamente tienen otras prioridades comerciales y presiones políticas que no les permiten tratar ciertos asuntos. Además, está siempre presente un prejuicio anticristiano muy fuerte. De los cristianos en Iraq se habla solamente cuando han sido asesinados en forma violenta».
«El Señor en Iraq y en Kosovo ciertamente confía mucho en esta gente que mantiene la fe a pesar de estas grandes pruebas que demuestran que son pueblos seguramente elegidos; después de mil 500 años de conservar la fe en un territorio hostil es una extraordinaria prueba que podemos evaluar». |