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JORNADA MUNDIAL POR LOS SACERDOTES

«Yo decía que cómo me iba a confesar con los sacerdotes, si eran más malos que yo»
En 1995 la odontóloga colombiana Gloria Polo fue alcanzada por un rayo en la ciudad de Bogotá, el cual la dejó carbonizada. Más tarde, mientra era atendida, falleció en un hospital. Se vio «dentro de un hermosísimo túnel» y sintió «una paz, una felicidad que no hay palabras humanas para describirla». Pero luego fue juzgada por el Señor, quien no la halló digna.
«Dios examinó toda mi vida», dice Gloria. «Yo decía que cómo me iba a confesar con esos viejos que eran más malos que yo; no hacía sino criticar a los sacerdotes. En mi familia y desde muy pequeños criticábamos a los sacerdotes, empezando por mi papá, que decía que esos tipos son unos mujeriegos que tienen mas plata que nosotros. Pero nuestro Señor me dijo: '¿Quién te creías tú para hacerte Dios y juzgar a mis ungidos? Ellos son de carne, y la santidad de un sacerdote la hace la comunidad, que ora, le ama y le apoya. Cuando un sacerdote cae en pecado, no hay que preguntarle tanto al sacerdote sino a la comunidad'. Y el Señor me mostró cuánto mal hice cuando llamé a un sacerdote homosexual y toda la comunidad se enteró».
«Comencé a gritar: '¡Señor, perdóname, dame una segunda oportunidad!'. Él me dijo: 'Vas a volver, vas a tener tú segunda oportunidad... pero tú no vas a repetir mil veces lo que viste, sino mil veces mil. Y hay de aquellos que, oyéndote, no cambien'».
Gloria Polo volvió a la vida, y hoy recorre el mundo dando este testimonio, según el encargó que le confirió Dios.
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