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JÓVENES

Conferencia impartida por el misionero xaveriano padre Umberto Mauro Marsich
Por María Velázquez Dorantes
Se trata de reflexionar sobre el tema de los valores, enfocándose a aquellos que son muy atractivos, muy vivos, pero que son valores que provocan problemas entre jóvenes y no tan jóvenes. Estos valores son sexualidad, amor y vida.
No existe método fácil para las cosas difíciles; es importante razonar los temas muy delicados, porque no merecen ser tratados con superficialidad. Y ¿qué es un valor? Es algo de tal modo significativo que nos permite la realización de la persona humana. Es toda cosa, objeto, fenómeno que ayuda a realizarse; es decir, el valor se refiere a una excelencia o a una perfección.
La sexualidad es un valor humano La sexualidad es un valor humano que ayuda a ser más hombre y más mujer, como lo es el amor; la sexualidad y el amor realizan a la persona siempre y cuando permanezcan como valor.
Existen valores de tipo físico, infrahumano, inframoral, y existen valores morales. La sexualidad, el amor, la honestidad, son valores morales porque se conquistan a través de la disciplina, a través de la voluntad y el ejercicio de la libertad y la conciencia.
La sexualidad es un valor moral. ¿Y por qué somos sujetos morales? Primero, porque tenemos cuerpo, corporalidad, y todo cuerpo, pese lo que pese, es ser humano. Aquí entra la situación de una afirmación con consecuencias: el ser humano que se encuentra en el seno de la madre vale pese lo que pese, dado que tiene la dignidad humana igual a la de un adulto.
Los seres humanos no sólo son cuerpo. El ser humano tiene facultades espirituales. El ser humano es espiritual y, además, es un ser social. Todos los valores morales se realizan humanamente, correctamente, en tanto que llevemos a cabo las medidas corporales, espirituales y sociales. La sexualidad no sólo se vive corporalmente: en los animales esto sucede así, en los hombres no. El ser humano tiene impulsos, pero el hombre tiene que vivir su sexualidad como ser espiritual. El hombre no es únicamente cuerpo o presencia física, es alma.
La sexualidad no se agota en lo genital. Esto es cuando se habla de sexo; sin embargo, cuando se habla de sexualidad, del modo de ser de la persona humana, existe toda una palabra que lleva a pensar profundamente: sexuados, los seres humanos son sexuados, todo ser humano esta dotado de sexo y de sexualidad.
Sexualidad y comunicación La realidad compleja determina el modo de ser en la sexualidad. Esto se explica con la comunicación. Los niños chiquitos son sexuados y se ve esto a través de la comunicación del juego; los adolescentes se comunican a través de la amistad, en la juventud su comunicación es el amor, y en la vida adulta la comunicación es la vida conyugal.
Lenguaje del amor En el amor hay un lenguaje. Se trata de un lenguaje corporal, pero el lenguaje corporal es un idioma que no es fácil de aprender y cuesta mucho. Existen adolescentes que apenas están viendo a una adolescente y se «enamoran». Esto no es el lenguaje del amor. Cuando no se habla bien el idioma del amor se cometen muchas torpezas.
Cada etapa del amor tiene su propio lenguaje, y si la etapa se brinca se cometen errores amorosos, torpezas del lenguaje del amor. No es suficiente el acto sexual genital. La pasión es el punto de arranque, pero tiene que complementarse con el sentimiento y la amistad, y ésta es desear siempre sólo el bien de la pareja, y con ello jamás se nos ocurrirá hacerla sufrir. El joven debe preguntarse a qué nivel se encuentra: hay que ir más allá del amor sexual, genital.
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