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PORTADA Al reconocer la labor de los movimientos por la vida, el Papa afirma que cada ser humano es querido por Dios

El respeto de la vida es la primera justicia que hay que aplicar __ Para quienes tenemos fe es una cuestión no negociable.
El papa Benedicto XVI ha invitado a hacer una "reflexión profunda sobre los efectos humanos y sociales" que la legalización del aborto en Italia ha producido en la comunidad civil y cristiana a 30 años de su promulgación y, por extensión, en muchas partes del mundo.
Defender hoy la vida, práctica difícil
El Papa ha dicho que "defender hoy la vida se ha convertido en una práctica difícil, porque se ha creado una mentalidad de progresivo menosprecio de su valor, encomendado al juicio individual; como consecuencia, esto ha originado un menor respeto por la misma persona humana, valor éste que está en la base de toda convivencia civil, más allá de la fe que se profesa".
El Santo Padre ha reconocido que "son muchas y complejas las causas que conducen a decisiones dolorosas como el aborto", pero "haber permitido que se recurra a la interrupción del embarazo no sólo no ha resuelto los problemas que afligen a muchas mujeres y familias, sino que ha abierto una ulterior herida en nuestra sociedad, ya desgraciadamente afectada por profundos sufrimientos". Por eso instó a ayudar a la familia con todos los instrumentos legislativos, de tal forma que se facilite "su formación y su obra educativa, en el difícil contexto social actual".
El derecho a la vida del no nacido
En su discurso, el Papa ponderó la energía de los movimientos pro-vida, que se ha manifestado en el ámbito público y recordó que "el derecho a la vida del no nacido es un valor innegociable". También subrayó que es necesario «testimoniar de manera concreta que el respeto de la vida es la primera justicia que hay que aplicar. Para quien tiene el don de la fe, esto es un imperativo inderogable», puesto que "sólo Dios es Señor de la vida" y "cada ser humano es conocido y amado, querido y guiado por Él." y tiene su origen en "la misma idea creadora de Dios».
El Pontífice señaló que "la Iglesia, fiel al mandamiento del Señor, por una parte, no se cansa de repetir que el valor sagrado de la existencia de cada hombre hunde sus raíces en el designio del Creador, y por otra, estimula a promover cualquier tipo de iniciativa a favor de las mujeres y de las familias para crear condiciones favorables a la acogida de la vida y a la tutela del instituto familiar".
En el centro, la defensa de la vida
Ante los problemas que impiden a los jóvenes formar una familia en la sociedad actual como la falta de trabajo, la tutela de la maternidad, la imposibilidad de dar un futuro adecuado a los hijos, Benedicto XVI ha dicho que "es necesario unir esfuerzos para que las distintas instituciones pongan de nuevo en el centro de su acción la defensa de la vida humana y la atención prioritaria a la familia".
El Santo Padre, al recordar que este año se celebra el 60 aniversario de la Declaración de los Derechos del Hombre, ha dicho a los miembros de los Movimientos por la Vida que "los derechos humanos deben ser respetados como expresión de justicia, y no simplemente porque pueden ser hechos respetar mediante la voluntad de los legisladores".
Su Santidad concluyó el encuentro agradeciendo a todos los que luchan por la vida el servicio que prestan a la Iglesia y a la sociedad, por las vidas humanas que han salvado de la muerte, y los animó a seguir por este camino, sin miedo, para que "la sonrisa de la vida triunfe sobre los labios de todos los niños y de sus madres».
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