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Escrito por El Observador   
Domingo 11 de Mayo 2008

PORTADA

Confirma Iglesia aparición de la Virgen: «les encomiendo rezar por los pecadores» 

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«Nadie está obligado a creer en las apariciones, incluso en aquellas reconocidas oficialmente; pero si son una ayuda en nuestra fe y nuestra vida diaria, ¿por qué habría que rechazarlas?»

Después de casi tres siglos, finalmente la Iglesia ha reconocido de manera oficial el carácter sobrenatural de las apariciones de la Virgen a Benita Rencurel, sucedidas entre 1664 y 1718, en la villa francesa de Laus, en los Altos Alpes.

La proclamación del reconocimiento oficial de las apariciones de la Virgen tuvo lugar el 4 de mayo, en una Misa presidida por monseñor Jean-Michel di Falco Léandri, obispo de la diócesis de Gap y de Embrun, Francia, mediante la firma del decreto de reconocimiento.

Reconocimiento del origen sobrenatural de las apariciones

Estas son las primeras apariciones marianas aprobadas oficialmente en el siglo XXI por el Vaticano y la Iglesia de Francia. Es un acontecimiento de singular importancia puesto que las «últimas apariciones oficialmente reconocidas en Francia son las de Lourdes, hace 146 años», ha dicho el obispado de Gap en un comunicado.

«Reconozco el origen sobrenatural de las apariciones y los hechos y dichos, experimentados y narrados por Benedicta Rencurel. Animo a todos los fieles a venir y orar; y buscar renovación espiritual en este santuario», ha dicho el prelado en la lectura del decreto. También enfatizó que «nadie está obligado a creer en las apariciones, incluso en aquellas reconocidas oficialmente; pero si son una ayuda en nuestra fe y nuestra vida  diaria, ¿por qué habría que rechazarlas?»

Este reconocimiento —concedido después de los intensos trabajos de una comisión que incluyó a teólogos, pero también a un psicólogo y un juez de instrucción— equivale a decir a los peregrinos «pueden venir aquí con toda confianza», sentenció el Obispo.

La vidente y los mensajes de la Virgen

Benita Rencurel nació el 16 de septiembre de 1647 en Saint-Étienne d’Avançon, un pueblo de los Alpes; su padre falleció cuando ella tenía 7 años. Benita nunca aprendió a leer ni escribir y su única instrucción era el sermón de la Misa dominical.

En mayo de 1664 la Virgen María se le apareció a esta pastora cuando contaba con 17 años de edad; la joven estaba rezando el rosario cuando vio sobre un peñasco a una hermosa Señora que llevaba de la mano a un niño de belleza singular. Durante cuatro meses, cada día, Benita condujo su rebaño cerca del lugar donde encontró a la «Bella Señora». Esta le reveló: «Soy la Virgen María, la Madre de Jesús» y la preparó a convertirse en testigo de la gracia de la conversión.

Invitación a la conversión

A partir del otoño de ese año, sus encuentros con la Virgen se dieron en la aldea de Laus, frente a Saint-Étienne. Ahí la Santa Señora le pidió la construcción de una iglesia, con una casa para los sacerdotes. El objetivo de esta iniciativa sería atraer a los cristianos deseosos de vivir un camino de conversión, especialmente por el sacramento de la confesión.

El 18 de septiembre de 1665, cuando Benita tenía 18 años, las apariciones fueron aceptadas por parte de la autoridad diocesana y  se empezó la construcción de una iglesia para poder acoger a los peregrinos, cada vez más numerosos.

Benita tomó muy en serio la misión recibida de la Virgen y se dedicó a preparar a los pecadores para que recibieran el sacramento de la penitencia. Por eso animaba con frecuencia a los dos sacerdotes adscritos al nuevo santuario a recibir a los peregrinos con dulzura, paciencia y caridad, empleando una bondad especial para con los más pecadores a fin de incitarlos al arrepentimiento.

Entre 1669 y 1679, Benita experimentó la gracia de cinco apariciones de Cristo, quien se le reveló en un estado de sufrimiento. En 1673 Jesús ensangrentado le dijo: «Hija mía, me muestro en este estado para que participes de los dolores de mi Pasión».

Después de más de dos décadas de sufrimientos y constantes apariciones de la Virgen, Benita recibió la comunión y, tres días más murió, a los 71 años, reconocida por todos como una santa por el fervor de su oración, su paciencia y su dulzura, y su obediencia a la Iglesia.

Laus, pujante centro espiritual

Desde los orígenes de las peregrinaciones, las curaciones físicas y morales fueron reconocidas en gran número, especialmente por las unciones con aceite de la lámpara del santuario aplicadas con fe, según el consejo que la Virgen María misma ofreció a Benita.  

El santuario de Nuestra Señora de Laus, que atrae anualmente a unos 120 mil visitantes, edificado en el lugar en que la Virgen se apareció, es el centro espiritual más importante de la diócesis de Gap y se ha convertido con los siglos en una meta de peregrinación.

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