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La fascinación por la realidad |
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Escrito por Sebastian Kindler
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Domingo 11 de Mayo 2008 |
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DIOS Y LOS FILÓSOFOS 
La realidad es una cosa muy curiosa que podría fascinarnos cada día, si no tuviéramos que trabajar tanto. Sin embargo, cada persona tiene momentos en los cuales se pregunta: ¿qué es esta realidad cuya existencia experimiento cada instante de mi vida?...
Por Sebastian Kindler
La realidad es una cosa muy curiosa que podría fascinarnos cada día, si no tuviéramos que trabajar tanto. Sin embargo, cada persona tiene momentos en los cuales se pregunta: ¿qué es esta realidad cuya existencia experimiento cada instante de mi vida?, especialmente durante los tiempos más duros de nuestra experiencia humana. Para algunos puede ser la hora de levantarse en la mañana; para otros, problemas serios.
Parménides, fundador de la ciencia humana filosófica de la metafísica (lo que es más allá del físico), se hizo la misma pregunta aproximadamente 400 años a.C., es decir, mucho antes que nosotros, y ha definido que la realidad es “lo que es”, lo que existe. Por más que queramos ver más allá de la realidad, la cosa obvia va a ser siempre su existencia.
Es decir que todo lo que existe, es —expresado de manera más cientifica— el “ente” o el “ser”, “todo esto” que nos rodea, que es objeto de nuestro entendimiento, y además objeto de una investigación científica, que ha iniciado el pensador griego. El “ser” es único y lo más universal que se puede atribuir a la realidad. Lo más universal porque incluye “todo esto”, toda la realidad, “todo lo que es”, y según la definición de Parménides, único porque sólo “lo que existe” es “ser”, mientras que “lo que no existe” no es; se trata del “no-ser”.
Esta es una afirmación que nos ayuda a ver la reacción humana normal provocada por la contemplación de la realidad como una sola cosa que sí existe; pero es insuficiente, porque cuando se aplica el concepto del ser “al todo” de manera unívoca, no se puede hablar más ni de una causa de la misma, ni de un inicio, ni de un fin, dado que su causa también tendría que ser un “ente” material preexistente a nuestro mundo que forma parte del mismo, por lo que nos encontramos de nuevo en un callejón sin salida, que excluye explícitamente la existencia de un creador.
Tal vez para Parménides esta respuesta llenaba las expectativas de su investigación, pero a nosotros nos deja insatisfechos y en la búsqueda de una respuesta, pues la fascinación del hombre con la realidad lo lleva necesariamente al “más allá” para darle sentido a lo que simplemente ve, vive y experimenta. |