|
DOCUMENTOS PARA LA HISTORIA 
Este ex-masón fue reconocido como uno de los principales promotores de las tradiciones populares mexicanas.
Nos dice de él Cecilia Adriana Bautista García en «Maestros y masones: la contienda por la reforma educativa en México, 1930-1940» [Vid. Relaciones, revista del Colegio de Michoacán, Zamora, núm. 104, pp. 220-276]: «Higinio Vázquez Santa Ana nació en Atemajac de Brizuela, Jalisco, el 25 de octubre de 1884. La trayectoria del profesor muestra una serie de contradicciones a la que no escaparon los intelectuales de su época. Militar de formación. Ostentó el grado de general brigadier y fue asesor técnico del colegio militar. Se vinculó activamente en la masonería [incluso fue director del periódico masónico Acción], actividad que combinó con una serie de cargos públicos [entre ellos, el de Oficial Mayor de la Secretaría de Educación durante el gobierno de Calles]; fue reconocido como uno de los principales promotores de las tradiciones populares mexicanas, llegando a ocupar la dirección de Bellas Artes [en su especialidad de folklorista produjo abundantes escritos, entre ellos sus muy celebrados libros Canciones, cantares y corridos mexicanos, México, Ediciones León Sánchez, s.f. (¿1925?), e Historia de la canción mexicana, México, 1931; y, en otros temas, escribió Jiquilpan y sus prohombres: estampas regionales, México, Andrés Botas, 1934; Epigrafía, iconografía y literatura popular de Juan Diego, México, Ediciones Museo Juan Diego, 1940, e Imágenes célebres de México, México, Ed. Castillo, 1950]. Fue catedrático de la facultad de Filosofía y Letras. Tiempo después, transformó su trayectoria política al ingresar al seminario de Montezuma, en Estados Unidos, para profesar como sacerdote católico en 1947. Más tarde, promovió la beatificación del cuarto obispo de Tabasco, monseñor Leonardo Castellanos y de Juan Diego, realizando, además, una ardua tarea a favor del culto a la virgen de Guadalupe. Murió en Managua, Nicaragua, el 18 de enero de 1962». Cuando era masón comecuras, Vázquez Santa Ana produjo un informe para la SEP, en el que señalaba que los eclesiásticos tenían una deficiente instrucción que los incapacitaba para constituirse en guías de la población y que la autoridad dogmática de la Iglesia era un obstáculo para la libertad de pensamiento; que así los eclesiásticos se constituían en una clase parasitaria e ignorante que vivía a expensas de las clases populares, a las que inculcaba una especie de religión corrompida, y él pronosticaba la eliminación del credo, culto y ministros católicos para «dar cabida solamente a la Ciencia, a la Justicia y a las ideas modernas de la Ciencia Pública, quitando al pueblo, por medio de la persuasión, doctrinas de tiempos pasados, tradiciones perniciosas y cargas de limosnas y diezmos». Murió realizando intensa y meritoria actividad sacerdotal. |