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CONGRESO EUCARÍSTICO NACIONAL 
Bajo el lema «Jesucristo Eucaristía, Don del Padre y Pan de Vida para nuestras familias», tuvo lugar el IV Congreso Eucarístico Nacional (CEN), en la ciudad de Morelia, Mich., del 30 de abril al 4 de mayo.
Bajo el lema «Jesucristo Eucaristía, Don del Padre y Pan de Vida para nuestras familias», tuvo lugar el IV Congreso Eucarístico Nacional (CEN), en la ciudad de Morelia, Mich., del 30 de abril al 4 de mayo. Aproximadamente 500 delegados oficiales provenientes de todas las provincias eclesiásticas de México, así como más de 10 mil fieles católicos se hicieron presentes en las diversas actividades del Congreso.
Don Alberto Suárez Inda, arzobispo de Morelia y presidente del CEN, dio la bienvenida a las personalidades y participantes, a nombre de «Aquel que nos reconcilia y nos convierte en signo de comunión en medio de una sociedad fragmentada por ambiciones y discordias».
Durante los dos primeros días del encuentro se celebró un simposio teológico de buen nivel académico, que reunió a clérigos y teólogos de México y Latinoamérica, en un momento fuerte de reflexión y preparación con miras al Congreso Eucarístico Internacional a celebrarse en Québec, Canadá, en junio próximo.
El simposio teológico estuvo presidido por Monseñor Piero Marini, Presidente del Comité Pontificio para los Congresos Eucarísticos, acompañado del cardenal Juan Sandoval Iñiguez y el arzobispo de Morelia. Incluyó las conferencias magistrales del padre Alberto Carrillo Cázares, miembro del Colegio de Michoacán, y José Miguel Romero de Solís, quienes hablaron acerca de «La vivencia de la Eucaristía en la historia de México».
Por su parte, el teólogo uruguayo Alberto Sanguinetti Montero, y el padre Salvador Carrillo Alday, M.Sp.S., de México, disertaron en torno al valor de la Eucaristía como ofrenda que compromete al cristiano en el testimonio de la caridad, —«comulgar es un acto ‘peligroso’», ironizó Sanguinetti—, y en los aspectos escriturísticos de la Eucaristía.
La apertura del Congreso Eucarístico, propiamente dicho, se realizó el 2 de mayo con una solemne Misa presidida por el arzobispo primado de México, Mons. Norberto Rivera Carrera, acompañado por el representante papal, Mons. Piero Marini, el arzobispo de Guadalajara, Juan Sandoval Íñiguez, y el arzobispo de Morelia, así como otros cuarenta obispos y 200 sacerdotes.
Durante su homilía, el cardenal Norberto Rivera, afirmó que «en el Sacramento de la Eucaristía el Señor mismo se da como alimento para ser así vida nuestra. En la Eucaristía, el Señor Jesús no solamente se entrega sino que se queda además con nosotros y en nosotros, y de esa manera nos introduce en el misterio trinitario».
En el programa del congreso destacaron las ponencias «La Eucaristía creída» y «La Eucaristía celebrada». En la primera, el Dr. Enrique Aguilar Chiu, connotado teólogo de la Universidad Fordham de Nueva York, dijo que, a través de la Eucaristía, «nos unimos aún más con Cristo, recibiendo su misma Vida divina, y nos unimos también a la Iglesia; por esta razón, la Eucaristía aparece como la plenitud de los demás Sacramentos» y es un misterio que podemos creer sólo por la fe y la experiencia personal de ella, que pasa a través de la liturgia.
Por su parte, el cardenal hondureño Óscar Rodríguez Maradiaga, al hablar sobre «La Eucaristía vivida», recordó que «el culto agradable a Dios se convierte así en un nuevo modo de vivir todas las circunstancias de la existencia, en la que cada detalle queda exaltado al ser vivido dentro de la relación con Cristo y como ofrenda a Dios».
En su intervención, el obispo de Tehuacán, don Rodrigo Aguilar Martínez y los señores José y Marigel Arnaud, reflexionaron sobre la realidad actual de la familia mexicana y externaron su preocupación frente a la «alarmante y creciente mentalidad antimatrimonio, antifamilia», traducida en madres solas, uniones de hecho, uniones civiles sin sacramento, divorcios, niños huérfanos de padres vivos, ideología de género, sociedades de convivencia; además de la mentalidad antivida reflejada en la proliferación de anticonceptivos, abortivos, recurso a la fecundación asistida, clonación y eutanasia.
Finalmente, el 4 de mayo, con una gran concentración en la Plaza Monumental de Toros de Morelia, ante más de 10 mil fieles católicos, muchos de ellos provenientes de todas las provincias eclesiásticas de México, se clausuró el IV Congreso Eucarístico Nacional. Mons. Marini, en su homilía, enfatizó la presencia de Cristo Resucitado ante sus discípulos en aspectos diversos: como peregrino a los de Emaús, como jardinero a María Magdalena, etc., «con lo cual nos quiere habituar a los cristianos de todos los tiempos a descubrir su presencia en todos nuestros prójimos», y que Él está presente y es quien confiere, a través del sacerdote, cada uno de los sacramentos, especialmente en la Eucaristía, que es a la vez «la fuente y la plenitud de la vida de la Iglesia». Resaltó que el IV Congreso «es un tiempo de meditación y de oración», y es una invitación para que «la Eucaristía sea para los fieles el medio de salvación de la vida humana y de las familias». |