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El Papa celebra con música, amor y esperanza el tercer aniversario de su Pontificado.
POR SANDRA RAMÍREZ / Exclusivo para El Observador La tarde del jueves 24 de abril, el Papa asistió a un concierto de música sinfónica organizado en su honor con motivo del tercer aniversario del inicio de su pontificado. El homenaje fue ofrecido en el aula Pablo VI del Vaticano por el presidente de la República Italiana, Giorgio Napolitano, con quien ha mantenido un encuentro previo para tratar cuestiones tales como la dignidad del ser humano, el diálogo entre las grandes religiones y su contribución a la paz mundial. La orquesta y el coro sinfónico «Giuseppe Verdi» de Milán, dirigidos, respectivamente, por los maestros Oleg Caetani y Erina Gambarini, interpretaron composiciones musicales de Luciano Berio, Luigi Boccherini, Johannes Brahms y Ludwig van Beethoven. El Papa hizo referencia «al valor espiritual del arte musical, llamado de manera particular a infundir esperanza en el espíritu humano herido por la experiencia terrena». El patrimonio artístico representa una fuente de inspiración para las nuevas generaciones y para el enriquecimiento de una sociedad «abierta a los valores del espíritu». En estos tres años de pontificado ha encontrado a más de diez millones personas, ha escrito dos encíclicas dedicadas al Amor y a la Esperanza y un libro sobre Jesús de Nazaret en donde subraya que la fe cristiana es «una relación de amistad con Dios hecho hombre, que cambia la vida». El pasado 19 de abril se cumplieron tres años de la elección pontificia de Benedicto XVI. Con motivo de su octavo viaje apostólico a los Estados Unidos, el Papa celebró el comienzo del cuarto año de su elección en la ciudad de Nueva York. Durante una Misa solemne en la catedral de San Patricio, dedicada a la Iglesia Universal, el obispo de Roma respondió emotiva e improvisadamente a las felicitaciones que el cardenal Tarcisio Bertone presentó en nombre de los católicos del mundo «por su magisterio, por su ternura de padre universal y por su oración de sumo sacerdote». Benedicto XVI agradeció a los fieles su amor a la Iglesia, a Dios y a san Pedro. «Intentaré hacer todo lo posible para ser un digno sucesor de este gran Apóstol, el cual era también un hombre con sus defectos y sus pecados, pero que al final sigue siendo la roca de la Iglesia». El Pontífice compartió el significado que el amor y las oraciones de los fieles asumen en su vida: «son lo que me da la certeza de que el Señor me ayudará en mi ministerio». En el marco de este aniversario, Benedicto XVI reitera la atención de la Iglesia hacia toda la humanidad. «Él tiene, como nadie, una imagen de la realidad del mundo desnuda de intereses particulares, iluminada por la caridad pastoral», afirmó el Padre Guillermo Ortiz, responsable de la Oficina de Promoción para América Latina de Radio Vaticano. |