JHS
   Jueves 24 de Julio 2008   Inicio arrow No. 669 (4 de mayo de 2008) arrow La piedad en la mamá es casi una norma en las vocaciones sacerdotales
Inicio
Buscar
Archivo
Contacto
Nosotros
Directorio
Suscripciones
Boletín
¡Escucha México!
Noticias Zenit
Enlaces

Red de periodistas, escritores y medios católicos de habla hispana

El mundo visto desde Roma

Red Global Católica

Valorar la sexualidad de acuerdo al plan de Dios

Iluminando al mundo

Agencia católica de noticias de España

El lugar de encuentro de los católicos en la red

Fuentes RSS
La piedad en la mamá es casi una norma en las vocaciones sacerdotales PDF Imprimir Correo
Escrito por María Velázquez Dorantes   
Domingo 04 de Mayo 2008

¿POR QUÉ ME HICE SACERDOTE?

Image

«La piedad en la mamá es casi una norma en las vocaciones sacerdotales»
Fray Nelson Medina, sacerdote colombiano de la Orden de Predicadores

Por María Velázquez Dorantes

Sacerdote católico desde el 21 de marzo de 1992. Miembro de una comunidad religiosa: la Orden de Predicadores (Padres Dominicos), en la Provincia de Colombia.

¿Cómo nace la vocación sacerdotal en fray Nelson?

«Sucede con frecuencia escuchar una pregunta que es igual, que es nueva y que es antigua: ¿de dónde surgió tu vocación? En realidad me he acostumbrado a mirar esa pregunta como una pregunta sobre el amor, porque, finalmente, el motor de la vida humana es el amor. Es el amor quien nos empuja. Si escrutamos el corazón encontraremos que hay una decisión que es fruto del amor. ¿Qué es enamorarse? Es un espacio de libertad. En este sentido, el enamoramiento abre un espacio de libertad, pero también de perder libertad. El sacerdocio es una opción de amor que tiene unas coordenadas históricas, culturales, personales, muy distintas pero que siempre acontece bajo el llamado universal del amor. Me he puesto a pensar que mi vida entera ha estado marcada por la etapa en la que termina el concilio Vaticano II, justo cuando nací; una etapa que se vio obligada a pensar por sí misma, desde sus mismos fundamentos. Nací en Bogotá, de una familia católica, tradicional, con un conjunto de valores aceptados, promovidos y vividos. La piedad en la mamá es casi una norma en las vocaciones sacerdotales; esa oración de las madres penetra profundamente en la historia de una familia y no es extraño que sea el primer fermento o impulso de una vocación».

¿Qué significado tiene para usted ser sacerdote dominico?
«A través de los grupos de oración y con la presencia y acompañamiento de la Virgen, mi corazón se fue preparando para aquella propuesta, una predicación elocuente de un sacerdote dominico. Yo tenía 15 años, la edad del amor, en un día especial: un 15 de agosto, día de la Asunción de la Virgen María. Fue un momento de amor, y que ha permanecido como una fuente inagotable de convicción y alegría. La Virgen me rescató de una especie de idolatría que yo tenía por la ciencia. Y el tiempo en el que vivimos es un tiempo que idolatra el conocimiento científico. Dios, a través del llamado amoroso y bello, me llama nuevamente. Yo conocía bien a la comunidad de los padres dominicos. Estudié en un colegio de dominicos. Conocer tanto a una comunidad puede ser la mejor invitación o el mayor obstáculo. En todo caso, el carisma mismo de los predicadores es el carisma que yo sentía hervir en mi sangre, de manera que tome ese camino fiado de Dios, y lo que he encontrado en mi vida sacerdotal se resume en una frase: el único fiel es Dios».

¿Cómo ha sido su vida sacerdotal?

«La historia de mi vida sacerdotal ha sido la historia de cultivar ese carisma, cultivar hasta donde me es posible lo que es propio de mi comunidad, la oración, el estudio, el compartir con los hermanos, ese ha sido mi trasegar. Soy consciente de cuanto hace falta; creo que, en momentos de fervor, uno cree que está muy alto porque siente cosas altas, pero definitivamente no es la emoción la que puede diagnosticar cuál es el estado de nuestra vida; en el corazón de cada uno de nosotros Dios sigue trabajando, me siento en proceso, en camino, es un poco triste, pero no se está solo en ese camino, nos acompaña Jesús y la Iglesia, dos mil años de historia no se improvisan, la Iglesia es el amor grande de mi corazón».

Si usted escribiera una libro, ¿cuál sería la temática que abordaría y por qué?

«Si yo escribiera un libro, tal vez la temática que abordaría sería la felicidad, pero me gustaría escribir algo que relacionara la felicidad, aquello que el Papa Benedicto XVI ha puesto de moda: la esperanza.  Porque me aterra pensar que mucha gente -gente joven- vive sin esperanza. Decimos que los jóvenes son el futuro, pero no lo ven, no descubren el camino que está delante y sienten que esa oscuridad es la oscuridad de un abismo, y sienten vértigo, y, como muchos de nosotros cuando sentimos vértigo, sentimos que nos vamos a caer. La felicidad y la esperanza. Creo que si yo fuera a hablar de la felicidad como sacerdote, de pronto empezaría por enfocar algo muy sencillo: cuántas maneras hay de ser infeliz y cuáles son las ventajas que la gente encuentra en ser infeliz; yo quisiera en ese libro denunciar todas esas ventajas de la infelicidad, para luchar por la felicidad, porque el corazón humano busca una felicidad; qué hermoso que mucha gente se encontrará con ese libro, pudiera desenmascarar las ‘ventajas’ de la infelicidad».

¿Qué piensa de la realidad religiosa en América Latina?

«A nosotros los latinos nos llamó muchas veces el papa Juan Pablo II el continente de la esperanza. Se supone que eso somos: una especie de reserva para el catolicismo mundial,  y que algo así como 30% de católicos se encuentra en Iberoamérica. Dada la juventud y dada la pujanza, la fecundidad de la Iglesia católica en nuestros países, uno puede decir somos la esperanza, hay mucho de cierto en eso, pero yo pido que no lo tomemos como un dato, sino como una tarea; para ser el continente de la esperanza tenemos que ser el continente de la evangelización. Y es uno de los grandes aportes del documento de Aparecida, que marca la ruta de la evangelización, la ruta del anuncio gozoso de Jesucristo, para llegar al mundo del arte, de la cultura, de la ciencia.

Nosotros somos continente de la esperanza si somos continente de la evangelización, nuestra fe católica tiene bases muy profundas, pero es cimiento y hay que seguir construyendo».


Pancarta
De acuerdo con las normas internacionales de Propiedad Intelectual y Derechos de Autor, podrá reproducir parcial o totalmente la información, pero siempre citando nuestra fuente. La reproducción de los artículos y/o noticias firmados con Zenit-El Observador requieren permiso expreso de zenit.org. La publicación de algún artículo no implica compromiso. Los artículos firmados son responsabilidad del autor. D.R. Clip Art de Querétaro, S. de R.L. de C.V. 1995-2008