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La Iglesia mártir de Guatemala: décimo aniversario del asesinato del obispo Gerardi.
Por Gilberto Hernández García El 26 de abril se ha celebrado el décimo aniversario luctuoso del obispo guatemalteco Juan Gerardi, quien fue asesinado a golpes en la cochera de la casa parroquial de la iglesia San Sebastián, dos días después de haber hecho público el informe Guatemala: nunca más del proyecto Recuperación de la Memoria Histórica (REMHI). En el informe del proyecto REMHI se documentaron más de 55 mil violaciones de los derechos humanos perpetradas durante los 36 años de guerra interna en Guatemala, entre 1960 y 1996, año en que se firmó el acuerdo de Paz de Esquipulas. La mayoría de los casos —casi el 80%— se le atribuyeron al ejército. Monseñor Gerardi nació en 1922 y fue ordenado presbítero en 1946. En 1967 el Papa Pablo VI lo nombró Obispo de la Diócesis de Verapaz. En 1974 fue trasladado a la diócesis de Santa Cruz del Quiché, desde donde denunció la muerte de muchos catequistas y delegados de la Palabra, en los años más aciagos para el pueblo guatemalteco, por la lucha entre el ejército y la guerrilla. Después de haber realizado una importante labor evangelizadora en medio del conflicto armado, y ante la gravedad de las continuas amenazas que recibió, tuvo que refugiarse en la ciudad de Guatemala. Siendo presidente de la Conferencia Episcopal Guatemalteca (CEG), luego de una visita a Roma, las autoridades le negaron el ingreso al país y tuvo que permanecer en el exilio durante dos años, hasta 1984. A principios de los años 90 fue delegado por la CEG para acompañar el proceso de paz en el país centroamericano. Como obispo auxiliar de Guatemala fundó y presidió hasta su muerte la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado desde donde investigó la violación sistemática de los derechos humanos en su país. Llevó a cabo el proyecto Recuperación de la Memoria Histórica, con el fin de conocer la verdad de los múltiples crímenes cometidos en su patria, sobre todo durante el gobierno del dictador Efraín Ríos Montt. Su última gran obra Guatemala: nunca más, reveló que el saldo del conflicto armado fue de 150 mil personas muertas, 50 mil desaparecidos, un millón de refugiados, 200 mil niños y niñas huérfanos y 40 mil viudas; es decir, un total de un millón 440 mil víctimas. El proyecto REMHI y sobre todo el informe final, en palabras del propio Gerardi, «tiene una intención pastoral, como servicio de la Iglesia a la sociedad y a las víctimas, en la línea del respeto a los derechos humanos», y ha constituido un importante esfuerzo eclesial por devolver la palabra y la dignidad a las víctimas de la guerra y a sus familiares, favorecer la reconciliación y movilizar la solidaridad y la fraternidad en el pueblo guatemalteco. |