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EL OBSERVADOR EN ROMA 
Tras el fallecimiento del cardenal colombiano Alfonso López Trujillo, el sacerdote de la arquidiócesis de Bogotá, el padre Víctor Ricardo Moreno, confía a «El Observador en Roma» aspectos de la vida del que fue Presidente del Pontificio Consejo para la Familia desde 1990 hasta hace unos días.
Por Mercedes De La Torre ¿Conoció al cardenal López Trujillo? «Sí, lo conocí en Bogotá cuando yo era seminarista y él era el presidente de la Conferencia Episcopal». ¿Cuál considera que será el legado de su trabajo en Colombia? «El cardenal Alfonso López fue una persona que afrontó un momento difícil en la vida de la Iglesia; eran los años 70 y 80 cuando él luchó por mostrar la claridad de la doctrina de la Iglesia frente a la confusión de las teologías de la liberación». ¿Qué rasgos de su personalidad le gustaría recalcar? «Era un hombre que conocía perfectamente la doctrina marxista, y por eso sabía sus fallos; era muy inteligente, tenía una gran capacidad de oratoria, realizó grandes discursos de teología y tenía una gran capacidad de persuasión que se refleja en los documentos que escribió. Esta claridad doctrinal agudizó la situación difícil y generó también algunas enemistades fuera y dentro de la Iglesia misma. Pero, sin duda fue un hombre infatigable. Lo leí mucho; profundizaba en los temas de los que se ocupaba: la defensa de la vida y de la familia. Quizá su arduo trabajo fue lo que lo desgastó físicamente y causó su muerte temprana; fue un hombre que entregó su vida por la causa». ¿Cómo fue su labor frente al Pontificio Consejo para la Familia? «En estos 18 años consiguió defender con claridad los temas de la defensa de la vida y de la familia y consiguió colocarlos en un lugar primordial en los temas que trata la Iglesia en la actualidad». «Tuve la oportunidad de participar al Encuentro Mundial de las Familias en Valencia; los que asistimos vivimos esta apertura de nuevos espacios para las cuestiones de defensa de la vida y familia, el impulso de un nuevo llamado sobre el valor de la familia». ¿Cómo fueron sus últimos días? «Hace unos días pude visitarlo en la clínica y vi su semblante sereno. Su secretario, monseñor Jorge Raigosa, me confió que, a pesar de los muchos compromisos que tenía, sus últimos días fueron momentos tranquilos y sobre todo tuvo una muerte muy serena». |