JHS
   Miércoles 08 de Febrero 2012   Inicio arrow No. 669 (4 de mayo de 2008) arrow ...despertar en todos un gran impulso misionero...
Inicio
Buscar
Archivo
Contacto
Nosotros
Directorio
Suscripciones
Boletín gratuito
¡Escucha México!
Noticias Zenit
Enlaces
¡Ayúdenos!
Franquicia

Feed de El Observador Sucripcion por mail de El Observador Facebook de El Observador Twitter de El Observador

Publicidad

Una novela, un viaje, una aventura...

Soluciones, cerca de ti

Blog de un periodista católico: Jaime Septién

Red de periodistas, escritores y medios católicos de habla hispana

Buscando la verdad

Red Global Católica

Valorar la sexualidad de acuerdo al plan de Dios

Divulgación de información científica relacionada con la sexualidad

Televisión católica / Iluminando al mundo

Misioneros de Guadalupe

Fuentes RSS
...despertar en todos un gran impulso misionero... Imprimir
Escrito por Padre Umberto M. Marsich, s.x.   
Domingo 04 de Mayo 2008

ESTUDIO

Image

GUÍA PARA LA LECTURA DEL DOCUMENTO DE APARECIDA (18 de 18)
...despertar en todos un gran impulso misionero...

Por el Padre Umberto M. Marsich, s.x.

TERCERA PARTE: LA VIDA DE JESUCRISTO PARA NUESTROS PUEBLOS (ACTUAR).
«Parte pastoral»

Capítulo 10: Nuestros pueblos y la cultura (Esquema 10)

d)   La evangelización de la ciudad: urgencia de una pastoral urbana.
En Aparecida se le dio mucha importancia a la pastoral urbana, porque se reconoció que son las grandes ciudades los laboratorios de la cultura contemporánea, compleja y plural (509).  Las ciudades, en efecto, son lugar de convivencia de diferentes categorías sociales y de una gran multitud de pobres (512).
Es en ella donde coexisten binomios que se desafían permanentemente: tradición y modernidad; globalidad y particularidad; inclusión y exclusión;  personalización y despersonalización; lenguaje secular y lenguaje religioso; homogeneidad y pluralidad (512).

La sensación de miedo y frustración pastoral, que se palpa en las grandes urbes, debe dejar lugar a la esperanza y al optimismo (513).

Sigue una serie de propuestas, para la pastoral urbana, que dejamos a consideración de quienes se sienten involucrados en ella (516-519).  Dentro de esta pastoral, no injustificadamente, se indica, con mayor urgencia, a la juventud de la ciudad, como la categoría que nos pide más atención pastoral y creatividad, por ser la más ausente de la vida eclesial y de la fe.

La última parte de este capítulo desarrolla un interesante llamado a la unidad y fraternidad entre todos los pueblos latinoamericanos (520-528). También a la integración cultural, social y política de todas las categorías y, principalmente, de los indígenas y afro americanos (529- 533).
 
El documento de Aparecida termina invitando a todos los pueblos a recorrer caminos de reconciliación y solidaridad; a crear estructuras más justas; a reforzar las débiles democracias existentes, a educar para la paz y buscarla siempre como el don precioso que es (546).

Reflexiones conclusivas

La Iglesia, maestra reconocida de comunión, puede y debe favorecer la integración cultural entre los pueblos latinoamericanos animando a construir una casa de hermanos y una civilización del amor. Sin embargo, estos deseos serán verdaderamente utópicos si no hacemos lo posible para asimilar el espíritu misionero de Aparecida; si no nos decidimos, todos, obispos, presbíteros, religiosos/as y laicos, a convertirnos hacia una pastoral más dinámica; si no estamos dispuestos a transitar de una pastoral de mantenimiento, conservadora y para clientes, a otra misionera, de servicio y de compromisos.  Es deseo de Aparecida despertar en todos un gran impulso misionero e inculcarnos una espiritualidad evangelizadora. A las palabras de Aparecida habrá que darles más densidad y contenido dejando, con esperanza y optimismo, todas las estructuras que siguen estorbando, en el nuevo camino que quiere asumir la iglesia de América Latina y el Caribe. Y nunca olvidarnos que la opción preferencial por los pobres es obligatoria para todos y que, en ella, consiste nuestro negocio de santidad.  A nosotros, hoy, nos corresponde dar vida y concreción a Aparecida, si no queremos que quede como letra muerta. Si mostramos que somos capaces de formar discípulos misioneros del Señor y de su Reino de vida plena para todos, todo lo demás se nos dará por añadidura. La pregunta de rito con la cual terminamos es: «Los católicos de América Latina y el Caribe ¿estamos dispuestos a cambiar?».

Padre Humberto M. Marsich s.x.
México D.F., Diciembre 2007

**********

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS.
V Conferencia General del Episcopado latinoamericano y del Caribe, APARECIDA, Documento Conclusivo, Ediciones CEM, México 2007.
Víctor Manuel Fernández, APARECIDA, Ediciones DABAR, México, D. F., 2007.
Pedro Jaramillo Rivas, APARECIDA, IMDOSOC, México D. F., 2007.

<Anterior   Siguiente>

Los artículos firmados son responsabilidad del autor. Las palabras de "El Observador de la Actualidad" y el logo son Marca Registrada. Derechos Reservados: Clip Art de Querétaro, S. de R.L. de C.V. 1995-2012