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Benedicto XVI dice no al abuso sexual de menores
POR SANDRA RAMÍREZ / Exclusivo para El Observador Durante su octavo viaje apostólico, el Papa celebró una misa el jueves 17 de abril en el National Park, el estadio de baseball del equipo de Washington D.C. En su homilía Benedicto XVI afrontó la crisis de la cultura actual: el debilitamiento del sentido moral y el creciente olvido de Dios. «Ante esta urgencia, percibimos signos evidentes de un quebrantamiento preocupante de los fundamentos mismos de la sociedad». El vicario de Cristo remarcó el hecho desconcertante de tantos bautizados, entre ellos algunos sacerdotes, que «se inclinan a adoptar actitudes contrarias a la verdad del Evangelio». Ante más de 50 mil personas reunidas en el estadio del equipo los Nationals, Benedicto XVI reconoció el dolor que ha sufrido la Iglesia en Estados Unidos como consecuencia del abuso sexual de menores. «Ninguna palabra mía podría describir el dolor y el daño producido por dicho abuso», expresó el Pontífice tras subrayar la importancia de brindar atención pastoral a los afectados. Joseph Ratzinger reconoció que este caso ha lesionado profundamente la estructura interna de la comunidad eclesial, que se han hecho y se seguirán haciendo «grandes esfuerzos para afrontar de manera honesta y justa esta trágica situación y para asegurar que los niños —a los que nuestro Señor ama entrañablemente, y que son nuestro tesoro más grande— puedan crecer en un ambiente seguro». El Pontífice prosiguió la homilía recordando que la Iglesia aún ve signos de grandes promesas en sus numerosas parroquias sólidas y en los movimientos vivaces que abrazan la fe católica. «El mundo necesita el testimonio», declara el Papa al hacer un llamado a los creyentes para actuar como fermento espiritual y mostrar a toda la humanidad la vía de la esperanza, la justicia y la paz. El miércoles 16 de abril, día de su 81° cumpleaños, el Papa también se refirió a la crisis por los abusos sexuales de menores en Estados Unidos, en un intenso discurso con 350 obispos estadounidenses en la basílica de la Inmaculada Concepción de Washington D.C. Al presentar los grandes temas y desafíos de la Iglesia en Estados Unidos, Benedicto XVI recordó «que la inmensa mayoría de los sacerdotes y religiosos en Estados Unidos llevan a cabo una excelente labor por llevar el mensaje liberador del Evangelio». El obispo de Roma concluyó su homilía en inglés con la visión de un mundo reconciliado y renovado en Jesucristo: «Que ustedes, mediante sus plegarias, el testimonio de su fe y la fecundidad de su caridad, indiquen el camino hacia ese horizonte inmenso de esperanza que Dios está abriendo». |