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Soberanía o no soberanía Imprimir
Escrito por Javier Algara   
Domingo 20 de Abril 2008

VIGÍA

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Todo mundo sabe que desde hace ya años los mexicanos hemos venido importando de Estados Unidos la mitad de la gasolina que consumimos. Es de risa, ¿verdad?

Por Javier Algara

Cuando le preguntaron a Cantinflas, en una cinta en la que hizo el papel de dependiente de una tienda elegante, si el cuero con el que se había elaborado un balón que estaba a la venta era importado, el cómico respondió: «El balón sí, el cuero no». Todo mundo sabe que desde hace ya años los mexicanos hemos venido importando de Estados Unidos la mitad de la gasolina que consumimos. Es de risa, ¿verdad?

Problemas financieros

PEMEX ha padecido rutinariamente interminables problemas financieros y tecnológicos que la han convertido en un monstruo semiparalítico, incapaz de satisfacer las necesidades energéticas de sus dueños, los ciudadanos de esta nación, «soberanos» de nuestros enormes yacimientos petrolíferos.

Ideas de soberanía

Por años también, las autoridades de PEMEX han venido solicitando a los legisladores que reformen las leyes energéticas vigentes, parcialmente causantes de la artritis de la empresa paraestatal, al impedirle que reciba inversiones de particulares, nacionales y extranjeros. Legislaturas han venido y se han ido y nunca se ha modificado la ley. Las mayorías del Congreso de la Unión, envueltas en la bandera del patriotismo, han visto más importante salvaguardar la «soberanía» mexicana sobre los hidrocarburos, cuya existencia —alegaban— estaría en peligro al entrar capital privado; privatizaría de hecho lo que es patrimonio de la nación, y los ciudadanos dejaríamos de ser soberanos de nuestra riqueza. La idea de soberanía, no obstante que sí incluye la idea de posesión, significa sobre todo, según los tratadistas de filosofía política, la capacidad de un pueblo de reglamentar su propia vida; de darse a sí mismo las normas necesarias para lograr el bien común. Pero ¡hueca soberanía la de un pueblo que, en ejercicio de esa soberanía, se prohíbe a sí mismo edificar la infraestructura necesaria para transformar en medicinas, ropa y combustible las materias primas que produce y, consecuentemente, se ve obligado a venderlas a otros para que ellos las transformen y se las regresen con un valor añadido, en forma de mercaderías de importación, cuya compra evapora el ingreso que  se recibió por su venta!

Propuesta presidencial

El presidente Felipe Calderón ha presentado el martes 8 de abril al Congreso una iniciativa de ley que busca convertirse en un ejercicio de genuina soberanía, al invitar a los legisladores a crear leyes que, a la vez que protejan el patrimonio nacional, paralelamente sean capaces de vencer ese escrúpulo de patriotismo a ultranza, rígido e inefectivo, enemigo del bienestar común. A tal fin sugiere el Presidente algunas fórmulas de quehacer financiero y legal que algunos expertos ven con buenos ojos.

Es claro que la gente de Los Pinos ha estado haciendo su tarea a conciencia, convenciendo a los legisladores de oposición, en forma pacífica, para que den su voto a favor. Y la mayoría de éstos ha estado mostrando señales de auténtico parlamentarismo al aceptar estudiar seriamente la propuesta presidencial. Los académicos han mostrado estar a favor y urgido a los legisladores a que no dejen pasar esta ocasión de cambiar las cosas positivamente. No faltarán, seguro, los eternos opositores. Es hora de que estos últimos demuestren en los hechos que son legisladores y no simples buscapleitos de barriada.

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