|
¿Está usted cerca de Dios? |
|
|
|
|
Escrito por Antonio Maza Pereda
|
|
Domingo 20 de Abril 2008 |
|
LOS VALORES DE MÉXICO 
Yo tenido la suerte de conocer a personas verdaderamente buenas. De todos los tipos, de todos los estados de vida, de todas las edades y condiciones sociales.
Por Antonio Maza Pereda
Yo tenido la suerte de conocer a personas verdaderamente buenas. De todos los tipos, de todos los estados de vida, de todas las edades y condiciones sociales. Y, casi siempre, me he encontrado con que a esas personas se acercan algunos y les dicen cosas como ésta: «Usted, que esta cerca de Dios...», y le piden alguna oración, algún consejo, qué sé yo.
Casi siempre me ha tocado ver cómo a las personas que se les dice que están cerca de Dios no les gusta que se los digan. Será por modestia, será por humildad, o será por alguna otra razón. Pero lo que me llama la atención es el hecho de que haya personas que sienten que no están cerca de Dios.
Estrictamente hablando, no se puede estar lejos de Dios. Si ustedes y yo creemos que Dios está en todas partes, ¿cómo podríamos estar lejos de Él? No hay manera de estar lejos de Él. Dios siempre está cercano, siempre está presente, siempre está interesándose en forma personal por cada uno de nosotros. «Hasta cada uno de los cabellos de nuestra cabeza está contado», nos dice el Evangelio. Dios está siempre a nuestro alcance, esperándonos, amándonos siempre con un amor infinito. Deseando que nos pongamos en comunicación con Él.
Cuando sentimos que Dios está lejos, en realidad queremos decir que nosotros no estamos cercanos a Él. Ni siquiera el pecado puede alejar de Dios; pero sí puede hacer que nosotros, consciente o inconscientemente, no estemos en relación con Él. Podemos intentar alejarnos de Dios, pero no lo lograremos. Este tiempo de Pascua que estamos viviendo es una oportunidad preciosa para tomar conciencia de que Dios siempre está ahí, siempre deseando que nos pongamos en relación con Él, siempre amando, siempre esperando, en silencio, siempre buscando nuestra felicidad y nuestro bien. ¿Lo dejaremos esperando? |