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Escrito por María Velázquez Dorantes
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Domingo 20 de Abril 2008 |
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CINE: LO QUE SÍ HAY QUE VER (O VOLVER A VER) 
Una cinta que, en definitiva, enmarca uno de los temas de mayor controversia y dolor para el ser humano: el terrorismo en aquellos países donde la brecha cultural es gigantesca.
Título original: A mighty heart. Año: 2007. País de origen: Estados Unidos y Reino Unido. Director: Michael Winterbottom. Género: Drama. Duración: 100 minutos.
Una cinta que, en definitiva, enmarca uno de los temas de mayor controversia y dolor para el ser humano: el terrorismo en aquellos países donde la brecha cultural es gigantesca. Conmovedora para el espectador que asume grandes esperanzas de vida, no obstante, con un buen ritmo narrativo, el film va desarrollando significativos momentos dramáticos que conmueven y agitan al espectador.
Una película que expone el valor y el fruto de una esperanza que parece hundirse cada vez más en una historia cruda, donde los límites de la cultura, el idioma, los fenómenos sociales son incomprensibles. Los escenarios crudos, pero no por ello poco reales, abren el panorama cinematográfico a un espectador que está frente a una historia real que se quedó sin alas frente a una de las profesiones más peligrosas pero apasionantes: el periodismo.
Una historia que se dicta tal y como su título lo dice: con todo el corazón de una mujer que no pierde la compostura, a pesar de que el crimen y el dolor avasallan su alma; pero, más allá del dolor, la esperanza de una nueva vida llena la pantalla; la película va más allá de la serenidad que, al practicarla, se convierte en fortaleza.
La multiculturalidad de religiones, de pensamientos, de vidas, es un retrato hablado de una postura cinematográfica que capta la realidad de un Paquistán caótico, de un mundo diferente después de los atentados del 11 de septiembre en los Estados Unidos.
Es una cinta que permite hacer nudos de ansiedad pero también sentir espacios de catarsis cuando la justicia social se busca y se encuentra en ella una nueva oportunidad para seguir viviendo; la historia de David y Mariane Peral expone la región de Karachi con una dedicatoria maravillosa: al hombre que partió y al hombre que llegó a la vida de una mujer valiente que enfrentó el rostro de una muerte severa, con imperturbabilidad y firmeza.
María Velázquez Dorantes |