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Ningún trato especial a narcos con vida criminal: CEM |
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Escrito por El Observador
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Domingo 13 de Abril 2008 |
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PORTADA
Ningún trato especial a narcos que no hayan dejado la vida criminal: CEM 
La Iglesia no se presta al lavado de dinero con actos piadosos. Los sacerdotes siempre exhortarán a quienes han dejado el camino del bien a que vuelvan a él.
En la rueda de prensa del día 4 de este mes, con motivo de la presentación del comunicado final de la asamblea ordinaria de la Conferencia del Episcopado Mexicano, se dio el caso de que una periodista preguntara a monseñor Carlos Aguiar, si creían los obispos que todavía podrían convertirse los narcos. La respuesta fue que sí, ya que la Iglesia siempre está abierta al perdón si median el arrepentimiento y la enmienda.
Un grave pecado social
El prelado Aguiar admitió que ha habido encuentros entre obispos y narcotraficantes, en los cuales los delincuentes hacen consultas sobre la posibilidad de tener un cambio de vida. Estos encuentros se han debido, en parte, a la reciente declaratoria del Vaticano en el sentido de que «el narcotráfico es un grave pecado social que genera una larga cadena de muertes que manchan las conciencias de innumerables personas». Además, el obispo Aguiar habló genéricamente de algunos narcotraficantes que han beneficiado a sus comunidades de origen o a otras que gozan de su predilección.
Pero algunos medios de comunicación, buscando el sensacionalismo, han llegado a afirmar, con exceso de simpleza y mezclando circunstancias, que la Iglesia reconoce la bondad de los narcos porque son bienhechores ocasionales de habitantes de zonas pobres.
El pecado no se limpia con limosnas
A los delincuentes les queda arrepentirse ante Dios, ha dicho la arquidiócesis primada de México, pero «no pueden limpiar sus pecados con limosnas», ya que «el dinero que obtiene el narcotráfico es dinero sucio, que de ningún modo se ‘purifica’ con actos piadosos». Sobre todo , la Iglesia católica no puede aceptar dinero del narcotráfico, porque los recursos económicos provenientes de este grave pecado social «están manchados con sangre de inocentes».
Por su parte, el arzobispo de León y el obispo de Saltillo, advirtieron que en las obras públicas que los narcos concretan en comunidades pobres no hay bondad sino intentos de comprar voluntades y complicidades. «Lo hacen con el fin de comprar voluntades para que se conviertan, de alguna manera, en cómplices de sus actividades ilícitas», denunció José Guadalupe Martín Rábago, arzobispo de León.
Pone remate a este asunto la CEM en un escrito: «Algunas voces que se erigen como jueces dicen que no al perdón para estas personas. Sin embargo, la Iglesia, cuando habla de perdón, siempre exige la enmienda. Zaqueo, poniéndose de pie, exclama: ‘Señor, la mitad de mis bienes se la doy a los pobres, y si engañé a alguno le devolveré cuatro veces más’ (Lc 19, 8). Eso se llama conversión». |