Me gustarla que me diera un tip para superar una vivencia de soledad, ya que en mi mente siempre existe un miedo de quedarme solo y hasta la fecha no lo he podido superar y no se qué hacer para liberarme de este miedo. ¿Usted qué me recomendaría?
Por Yusi Cervantes Leyzaola
Este miedo a la soledad es algo común, demasiado frecuente en muchas personas. Lo paradójico del asunto es que se teme a algo que no existe en realidad: para empezar, somos templos del Espíritu Santo, es decir, Dios habita en nosotros: ¿cómo es posible sentirse sólo con semejante compañía? Somos parte, además, de la enorme comunidad de los hijos de Dios. Y ahora mismo hay un ángel guardián acompañándonos día y noche y hasta en nuestros sueños.
Por otro lado, cada uno de nosotros se tiene al menos a sí mismo. Lo que quiero decir es que somos personas completas, no hay huecos que llenar. Y aquí entro a enfrentar ideas demasiado arraigadas en nuestra sociedad:
Nos han dicho por infinidad de medios que estamos incompletos sin una pareja y que necesitamos tener éxito en la sociedad. «Compra esto y los hombres te admirarán»; «usa esto y te seguirán las mujeres»; «sin ti me muero», «eres mi respiración»... En suma, nos invitan a la dependencia. El problema es que el amor dependiente no es verdadero amor. El amor auténtico parte desde mi libertad y mi plenitud, no desde mi carencia: te amo porque lo decido, por ti, no porque te necesito. Si correspondes a mi amor, qué alegría; pero si no, puesto que no estoy dependiendo de ello, no pasa nada. Cuando digo que estamos completos no significa que debamos cerrarnos al amor, sino, al contrario, esto nos lleva a amar de un modo más perfecto.
Pero hablábamos de soledad. Cuando tenemos miedo a estar solos es que nos hemos puesto en una posición pasiva esperando a que nos quieran. ¿No tienes amigos? Ve y sé un verdadero amigo de cuántos más puedas, especialmente de los débiles, los que están angustiados, los que están enfermos... Si los que son populares o tienen éxito según los parámetros de la sociedad no se interesan por ti, no te acongojes. No necesitas que te acepten. Tú vive tu vida de acuerdo con la misión para la que fuiste creado y encontrarás verdaderos compañeros en el camino; y aun si no los encontraras, tienes al mejor amigo al lado. ¿No dijo Jesús que sus amigos son quienes hacen lo que Él dice?
Ahora, claro, está la soledad física. Pero cuando nos sentimos completos, cuando somos felices desde lo profundo de nuestro ser, esta soledad es incluso agradable. Y no olvidemos que es en la soledad y el silencio cuando Dios nos sale al encuentro.
La psicóloga Yusi Cervantes Leyzaola responderá por este medio las preguntas que le envíen a la dirección de El Observador: Reforma 48, Santiago de Querétaro, Qro. C.P. 76000; o que se le hagan al teléfono 228-02-16. Citas al 215-67-68. Correo electrónico:
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