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CULTURA 
Los genios promueven grandes adelantos en el pensamiento humano; pero, cuando les da por estar equivocados, son capaces de frenarlo durante varios siglos.
Por Carlos Díaz Uno de mis nostálgicos nocturnos favoritos es el escritor argentino Sábato —un hombre de ciencias en cuanto a su formación académica-—, alerta contra la presunción que, siendo ignorancia, algunos manejan como ciencia. Haciendo de ella la ontología del truco. Ejemplos: -El doctor Lightfoot, vicerrector de la Universidad de Cambridge, mediante un cuidadoso estudio del Génesis, encontró que el hombre fue creado el 23 de octubre de 4004 a.C. a las nueve de la mañana. -Determinismo: vertiginosa idea de que todo es inexorable, y que una nariz diferente de Cleopatra habría producido una vida diferente del señor J.M.Schmith empleado del Banco de Boston. -Bernardino de Saint-Pierre opinaba que el melón tiene rajas para facilitar su consumo en familia. -Cuando Maupertuis descubrió el principio de la mínima acción, sostuvo que era la mejor prueba de la existencia de un Espíritu Ordenador. -En un hotel mexicano, Diego Rivera pintó un fresco revolucionario que incluye la figura del licenciado Ignacio Ramírez. El licenciado sostiene un libro abierto, en cuyas tapas se lee: Ignacio Ramírez demostró lógica y experimentalmente que Dios no existe. -Un anciano ha viajado en carros y trirremes a la velocidad de cien estadios por hora, se ha fatigado y a consecuencia del movimiento se ha mareado. Si la Tierra girase en torno del Sol debería estar lanzada a una velocidad miles de veces más grande, lo que no puede ser cierto, puesto que ningún anciano se marea ni se queja. -«Criterio de los peritos»: bello es lo que los peritos encuentran bello, Bach es superior a Strauss porque así lo afirman los peritos. ¿Cómo se sabe que un señor es perito? Porque prefiere Bach a Strauss. Resultado: Bach es superior a Strauss porque así lo afirman los señores que prefieren Bach a Strauss. Según los aristotélicos, un cuerpo en movimiento no podía ser centro de otro movimiento. Uno de los responsables de esta catalepsia fue Aristóteles, que con su inmensa autoridad impidió cualquier alzamiento contra el régimen establecido. No veo la contradicción: solamente un gran genio puede construir una gran calamidad. Si Aristóteles hubiese sido un mediocre, no habría sido capaz de impedir durante dos mil años el advenimiento de la nueva física. Los genios promueven grandes adelantos en el pensamiento humano; pero, cuando les da por estar equivocados, son capaces de frenarlo durante varios siglos. En 1942 Nebrija le decía a la Reina Isabel que la lengua castellana estaba «ya tanto en la cumbre, que más se pudiera temer el descendimiento de ella que esperar la subida». Por favor, no hagamos de la ciencia soporte o maniquí para cualquier traje: incluso en ese terreno, la mística es menos dogmática. ¡Cuántas veces cualquier cosa de cualquier modo en cada vigente moda! ¡Cuánto laurel adornando sienes sin latido! ¡Y cuánta manía persecutoria contra el tablero de la máquina de escribir, azotando sus letras hasta herirlas de fuego para nada decir al cabo! ¡Y cuántas formas de mostrar una erudición irritante: una, acumulando citas, y otra, no haciendo ninguna. ¡Y cuánta alquimia de la oscuridad, en lugar de comunicar los mensajes con trasparencia! ¡Y qué poca gente distingue entre la oscuridad de la expresión y la expresión de la oscuridad! Una cosa es reconocer que el hombre es un animal instrumentificador, y otra bien distinta la conversión de ese mismo en instrumentalizador ¡Y qué bueno sería, al precio de algunos defectos, un estilo que diese la impresión de respirar como un ser viviente, con esa libertad que tenía Flaubert cuando no se vigilaba, es decir, cuando su corona de flores de naranjo! ¡Y cuánta fuerza de irradiación había en Stendhal, que leía el Código Civil antes de ponerse a escribir como manera de no caer en la grandilocuencia de la época! |