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ENTREVISTA 
El físico Adolfo Orozco Torres, presidente del Centro Mexicano de Sindonología, nos presenta en esta entrevista un resumen de los principales argumentos en pro y en contra de la autenticidad de la Sábana Santa de Turín.
Por Walter Turnbull La Sábana Santa o Lienzo de Turín o Síndone, que se conserva en la Catedral de San Juan Bautista en la ciudad de Turín, es, según la tradición, el lienzo que cubrió el cuerpo muerto de Jesús de Nazaret. Aunque su autenticidad no es un dogma de fe, la mayoría de los papas han visto en ella algo que puede conducirnos a Cristo. Para algunos, es uno más de los fraudes con que la Iglesia pretende engañar a los crédulos para atraerlos a su redil o para acercarlos a Dios. Para los que creen en su autenticidad, es la máxima reliquia de la Iglesia, ya que en ella supuestamente podemos encontrar la figura de Jesús, información sobre su Pasión, restos de sus Sangre y pruebas de su Resurrección. ¿Cuáles son los argumentos en contra de su autenticidad? Ha habido muchos, pero científicos solamente dos: Hace unos años, un doctor Walter McCrone, experto en microanálisis, afirmó que no había en ella restos de sangre, sino óxido de hierro remanente de pinturas usadas para simular la sangre, que ya se conocían en la edad media. Cuando otros investigadores que pensaban diferente le preguntaron en qué se basaba, respondió: «en mi experiencia». En 1988, el doctor Michael Tite, director del Museo Británico en ese entonces, informó que, según la prueba del Carbono 14, el lino con el que había sido tejido el Lienzo había sido cortado entre el año 1260 y el 1390, lo cual hacía imposible que fuera la Sábana que envolvió a Cristo en el sepulcro. Después se descubrió que la Síndone estaba contaminada con hongos y bacterias que no fueron eliminados antes de la prueba y que afectan la cantidad de C-14. Además, un científico soviético descubrió que las telas de lino, sujetas a temperaturas muy elevadas como la del incendio que sufrió la Sábana Santa en 1532, se enriquecen de carbono-14. Estos descubrimientos permiten afirmar objetivamente que la prueba del C-14 de 1988 tuvo serios defectos y que sus resultados son muy cuestionables. ¿Cuáles son los principales argumentos a favor? Son muchos más: Estudios hechos por médicos forenses denotan una imagen con una perfección fisiopatológica que sería imposible realizar con los conocimientos que se tenían en la edad media. Tenemos el lugar indicado para poner los clavos, la retracción del pulgar por la lesión del nervio mediano, los flujos de sangre, incluyendo la «sangre y agua» que salió del corazón traspasado. En 1978 los doctores John Heller y Allan Adler identificaron positivamente, por técnicas de fluorescencia ultravioleta, la presencia de restos de hemoglobina, porfirina y suero en las diversas heridas del hombre de la Sábana. Posteriormente el médico italiano Baima Bollone logró identificar sangre humana tipo AB. Años después se pudo determinar el pH de la sangre, el cual resultó ser sumamente ácido, indicando que el hombre padecía una muy elevada carencia de oxígeno, lo que concuerda con el suplicio de la cruz, pues la muerte se producía por asfixia. Se ha demostrado que el tejido de que está hecha la Síndone era común en tiempos de Cristo, y que contiene algunos rastros de algodón pero ninguno de lana, y sucede que en Europa se cosecha la lana desde hace siglos pero el algodón no se cosechó sino hasta muy recientemente. En 1973 el doctor Max Frei, criminólogo suizo y experto de la INTERPOL, quien era agnóstico y experto en Palinología (estudio de los pólenes), y más recientemente dos científicos Israelíes, los doctores Uri Baruch y Avinoam Danin y dos sindonólogos estadounidenses, descubrieron en la Síndone especies de polen de plantas de la región de Constantinopla y del norte de Turquía, y otras que sólo existen en la región de Jerusalén. El sacerdote jesuita Francis Filas descubrió sobre el ojo derecho del hombre de la Síndone la marca de una moneda que se identificó como un Leptón romano, moneda que fue emitida por Poncio Pilato y que sólo circuló del año 28 al 37 de nuestra era. En 1978, el Equipo de Investigación del Lienzo de Turín descubrió que en la imagen no hay la menor evidencia de algún material añadido a la tela como pigmentos, polvos, ácidos, etc. También se descubrió que en las fibras con imagen no hay direccionalidad, y que la imagen es completamente superficial. Estas características hacen prácticamente imposible la producción manual de una imagen como ésta. Aunque la huella de los pies demuestra que el cuerpo se encontraba en posición horizontal, la intensidad de la imagen frontal y dorsal son idénticas y la imagen dorsal no está aplanada. También el cabello cae en forma natural como si el cuerpo estuviera de pie, o como si no estuviera sujeto a la gravedad. Hay muchas partes de la tela que no estaban en contacto con el cuerpo y tienen imagen. Considerando los resultados, los científicos han tenido que aceptar que la única hipótesis que de algún modo podía explicar todas las características sería la de una radiación, y recientemente se han acumulado evidencias físicas de que sí la hubo. La conclusión principal de todos los estudios es que es mucho más probable que la Síndone sea auténtica que sea falsa. Para que sea una falsificación con esa perfección anatómica, fisiológica, forense y técnica, se requeriría de un super-genio que en el siglo XIII ya supiera sobre la circulación de la sangre, que conociera el concepto de negatividad ¡y fuera capaz de realizarlo!, que hubiera tomado las precauciones de conseguir una tela del medio oriente, con polen de plantas de esa región, y hasta traer un Leptón de los emitidos por Poncio Pilato. La hipótesis de la creación de la Sábana Santa en el siglo XIII genera muchas preguntas sin respuesta. La hipótesis de la autenticidad, en cambio, sí aporta respuestas. ¿Finalmente a quién envolvió este lienzo? La razón, no la fe, nos dice que este lienzo envolvió a Jesús de Nazaret. Todas las características de la imagen, descritas por la ciencia del siglo XX coinciden punto por punto con lo que los Evangelios narran sobre la pasión y muerte de Jesús de Nazaret; no sobra ni falta nada, a pesar de que los escépticos han buscado afanosamente encontrar alguna contradicción entre la Síndone, la historia y los Evangelios. Jesús de Nazaret es el único personaje histórico que conocemos que pudo ser envuelto en el Lienzo de Turín. De Él sabemos que sufrió todos los tormentos que se describen en la tela. Crucificado, flagelado y además coronado de espinas, sin que le rompieran ningún hueso. Y cuyo costado fue atravesado después de muerto. Sólo tenemos un candidato: Cristo Jesús, Aquél que, fiel a sus enseñanzas, nos demostró con hechos que no hay Amor más grande que dar la vida por sus amigos y que nos dijo «Yo soy el Camino, la Verdad y Vida». |