Estoy de acuerdo con usted, las personas pueden cambiar. Pero ¿qué hace falta para que esto ocurra? Me refiero a que ocurra de verdad.
Por Yusi Cervantes Leyzaola
PREGUNTA
Estoy de acuerdo con usted, las personas pueden cambiar. Pero ¿qué hace falta para que esto ocurra? Me refiero a que ocurra de verdad. Mi esposo se ha esforzado mucho por cambiar, y ha logrado grandes mejoras, pero está como tenso, como que es forzado, para conservar a su familia y no desde el corazón. Y entonces, de cuando en cuando, vuelve a surgir el de antes, con los mismos problemas y todos volvemos a la misma angustia de antes. ¿Qué podemos hacer?
RESPUESTA
Hace tiempo me dijo un paciente que se había internado tres veces para combatir su adicción a las drogas: «La primera vez lo hice por mis padres, y recaí. La segunda, por mi esposa y mis hijos, y volví a recaer: La tercera lo hice por mí, y ahora he logrado avanzar en mi recuperación». No es que esté mal hacer las cosas por la familia, lo que pasa es que no es suficiente. Cuando el cambio no viene del fondo de la persona, en primer lugar por el gozo de ser uno mismo, libre, con paz interior y con un sentido pleno de la vida, sucede algo similar a lo que ocurre con su esposo. Es decir, los cambios son hasta cierto punto forzados; por lo tanto, requieren mucho esfuerzo, y la persona puede sentir que ya que pone tanto de su parte, los demás están en deuda. Esto lo lleva a sentirse insatisfecho, frustrado, incomprendido... Todo esto forma un campo propicio para el conflicto. Por el contrario, cuando el cambio viene desde el fondo, la persona se siente liberada de sus apegos, de sus creencias equivocadas, de sus miedos e inseguridades. Entonces puede caminar hacia una forma más sana de relacionarse, de manejar sus emociones, de verse a sí mismo y a los demás, y todo esto en una forma natural, espontánea.
¿Qué se necesita? En primer lugar, conciencia, ver el problema, darse cuenta. Muchas veces esto viene de un «tocar fondo» que no necesariamente tiene que ser terrible, pero sí honesto. El segundo paso es reconocer la necesidad de buscar ayuda, y enseguida, buscar la ayuda adecuada. Esta parte suele ser la más difícil de aceptar. Tal vez sea por orgullo, quizá se trate de miedo a ser conocido en profundidad por otra persona, pero generalmente nos cuesta trabajo admitir que no podemos solos, que no es suficiente con nuestra perspectiva del asunto, que nos hace falta apoyo, contención, consejo, la mirada de otro capaz de ver en nosotros lo que no vemos.
El tercer paso es, ahora sí, hacer todo lo necesario para cambiar. Esto requiere fe, paciencia, perseverancia, tolerancia y optimismo, pero vale la pena, porque el resultado es ser personas más felices, más plenas, libres, con un sentido claro para la vida, capaces de amar y ser amadas, con relaciones sanas, con familias sanas...
Hable con su esposo una vez más, porque seguramente ya lo ha intentado muchas veces, pero ahora no enfoque el asunto a: «tú tienes que cambiar» sino, más bien, a cuestionarse y a tratar de resolver juntos: «¿Qué necesitamos hacer para construir una familia feliz y para ser mejores personas?». Ojalá logre tocar su corazón y ofrecerle un ambiente seguro donde él se anime a superar sus miedos.
**********
La psicóloga Yusi Cervantes Leyzaola responderá por este medio las preguntas que le envíen a la dirección de El Observador: Reforma 48, apdo. 49, Santiago de Querétaro, Qro. C.P. 76000; o que se le hagan al teléfono 228-02-16. Citas al 215-67-68. Correo electrónico:
De acuerdo con las normas internacionales de Propiedad Intelectual y Derechos de Autor, podrá reproducir parcial o totalmente la información, pero siempre citando nuestra fuente. La reproducción de los artículos y/o noticias firmados con Zenit-El Observador requieren permiso expreso de zenit.org. La publicación de algún artículo no implica compromiso. Los artículos firmados son responsabilidad del autor. D.R. Clip Art de Querétaro, S. de R.L. de C.V. 1995-2009