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¿POR QUÉ ME HICE SACERDOTE? 
Habla Tomás Rodríguez, sacerdote de España desde hace 47 años.
Por María Velázquez Dorantes ¿Cuándo y por qué decidió hacerse sacerdote? El momento preciso no sabría decirlo. Desde pequeño siempre quise serlo, por eso fui monaguillo muchos años; tenía juegos que semejaban actividades de sacerdotes, v.gr. «decir misa», etc. El ambiente familiar era cristiano y esto influyó, pues era un gran honor para las familias de entonces tener entre sus hijos uno que fuera sacerdote. Había mucho respeto y aprecio por el sacerdote. Había muchos sacerdotes naturales del pueblo. ¿Cuáles han sido sus experiencias más significativas de ser sacerdote? Tal vez mis años trabajando como misionero en Colombia, y en España el trabajo con jóvenes a través del Movimiento «Jornadas de Vida Cristiana». Las conocí en Colombia y trabajé en España alrededor de unas cien. ¿Cómo podría expresar que ha vivido su ministerio sacerdotal? Lo expresaría con una oración que suelo repetir todos los días desde que se la oí a un profesor en la primera Misa de un compañero: «Que no me canse de ser sacerdote» (Mirando al futuro). «Que no me arrepienta de ser sacerdote» (Mirando al pasado). «Que no me acostumbre a ser sacerdote» (Mirando al presente). He vivido con ilusión siempre mi sacerdocio bajo la mirada materna de María, quien ha estado siempre presente durante mi vida de seminario y de sacerdote. Trabajé como formador y padre espiritual en el seminario menor de la diócesis, esto me hizo apreciar el don de la vocación. ¿Cuáles son los retos que enfrentan las vocaciones al sacerdocio ministerial actualmente? Creo que la falta de valores en la sociedad en que vivimos, el relativismo, el materialismo, la falta de sacrificio, el egoísmo, el no compromiso para siempre. ¿Qué impactos ha tenido el sacerdocio en los lugares donde la evangelización cristiana está a penas llegando? Sin caer en generalidades, hay lugares donde ha sido bien acogido y ha germinado, así como en otros ha resbalado. Podemos leer y ver la reproducción de la parábola del sembrador. |