JHS
   Miércoles 07 de Enero 2009   Inicio arrow No. 661 (9 de marzo de 2008) arrow Desesperada con la vida que llevo, ¿qué hacer?
Inicio
Buscar
Archivo
Contacto
Nosotros
Directorio
Suscripciones
Boletín
¡Escucha México!
Noticias Zenit
Enlaces

Red de periodistas, escritores y medios católicos de habla hispana

El mundo visto desde Roma

Red Global Católica

Valorar la sexualidad de acuerdo al plan de Dios

Iluminando al mundo

El lugar de encuentro de los católicos en la red

Fuentes RSS
Desesperada con la vida que llevo, ¿qué hacer? PDF Imprimir Correo
Escrito por Walter Turnbull   
Domingo 09 de Marzo 2008

RESUELVE TUS DUDAS

Image

Estoy deseperada con la vida que llevo, me siento tan sola que no se qué quiero hacer. Ingrid.

Respuesta: 

Estimada Ingrid:  No soy ni psicólogo ni director espiritual, soy sólo un laico que se ha dado a aprender de religión y que cuando he tenido momentos duros (como todos) siempre he encontrado la fortaleza en la Iglesia. Soy el encargado de responder las preguntas doctrinales que la gente manda a El Observador, y ahora me piden que responda tu duda desde el punto de vista religioso para que la pueda leer cualquiera de nuestros lectores que esté en alguna situación parecida.

Por tu pregunta no podemos saber cuál es tu problema y cuál es su gravedad. A veces los seres humanos nos sentimos desesperados por cosas pequeñas pero que para nosotros son importantes y a veces surgen problemas tales que se necesita ser un héroe para no desesperar. De cualquier manera, los cristianos, por ciertas enseñanzas de Cristo y de sus discípulos, tenemos la encomienda de no desesperar nunca. Si Dios no existiera y no nos hubiera salvado por medio de su Hijo, por supuesto que la vida sería insoportable para la mayoría de los humanos.

Lo dice san Pablo: «Si solamente para esta vida tenemos puesta nuestra esperanza en Cristo, ¡somos los más dignos de compasión de todos los hombres!».  Así pues, lo primero es creer en el amor de Dios y en la gloria eterna y acercarse a Él, esperar en Él.

Con Dios en mente, solamente hay dos salidas posibles para nuestros problemas: que Dios nos ayude a solucionarlos si eso contribuye a la salvación (nuestra o de otros), o que el problema no se arregle y haya que sobrellevarlo y tengamos que ofrecer nuestras penas a Dios como expiación por los pecados (propios o ajenos) y que atesoremos un enorme caudal de Gracia que será nuestro boleto para la Gloria. En la mayoría de los casos sucede lo primero.

Curiosamente, en cualquiera de los dos casos, las acciones a tomar son las mismas.

1) Es un consejo del que se ha abusado, pero sigue siendo bueno: todos los días dar gracias a Dios por la vida y contar las cosas buenas que sí tenemos, sobre todo la oportunidad de ganarnos el Cielo.

2) Evaluar el tamaño del problema, si tiene solución o no, si hay alguien que pueda ayudar o no, si no ha habido culpa o negligencia de nuestra parte, si es cosa de aprender algo, si realmente es grave. Verificar que no estemos sufriendo por vanidades o caprichos.

3) Acercarse a Dios. Esto nos puede ayudar a aclarar nuestra visión para saber si realmente es grave el problema. También mejorará nuestro nivel de autoestima y confianza en el futuro. De hecho, Dios es la única razón coherente para desechar el miedo. En cualquier caso, Dios va a poner su parte para solucionarlo o darnos fuerzas para sobrellevarlo si nosotros ponemos la nuestra. Para acercarse a Dios, los consejos de siempre siguen siendo válidos: sacramentos (sobre todo confesión y comunión), oración constante, sacrificios (gustos, tiempo, dinero, esfuerzos), revisión de vida, estudio. Por cierto, en Internet, en páginas católicas, se encuentran comunidades de religiosas que hacen oración por casos particulares y son muy efectivas.

4) Tratar (es difícil) de cambiar todos tus sentimientos de odio, rencor, desprecio, enojo, orgullo, por sentimientos de amor, perdón, comprensión, admiración, agradecimiento.

5) Buscar el consejo de alguien más sabio. Tiene que haber alguno a la mano.

6) Buscar alguna actividad que nos ayude a edificarnos: diversión sana, ayuda al prójimo (esta es la más efectiva), estudio, ejercicio... Si de momento las circunstancias no nos permiten salir, empezar por el estudio, leer la Biblia y hacer más oración.

7) Buscar buenos amigos. No amigotes sonsacadores. Tú misma reconoces que te sientes muy sola. Para eso son los amigos. Si no se te da hacer amigos fácilmente, busca un grupo de Iglesia y te sorprenderá cuántos encuentras y qué rápido. Si entras a un grupo de oración, habrás cubierto los puntos 4, 5 y 6 de un tiro.

8) Esforzarse. Toda obra que vale la pena y todo problema que se arregla necesitan voluntad, disciplina, cansancio, decisión, valor, tal vez incluso riesgo y algo de dolor. Nada se hace ni se arregla solo.

9) Tener paciencia. Ya sea que se arregle el problema o que no, se va a necesitar. Hay que contar con el tiempo. En un libro de C. S. Lewis, el demonio se solaza en las personas que se rajan o se suicidan cuando el problema estaba a punto de solucionarse. «Si tuviera que sufrir cien años a cambio de un poquito más de gloria en el cielo, los sufriría con gusto», decía santa Teresa. Y tenía razón. Hay que ver también si lo que nosotros llamamos problema (una pareja insoportable, unos padres autoritarios, un enfermo, una enfermedad, un hijo problema, una limitación, un quebranto económico, un hijo no deseado) no es precisamente lo que va a dar sentido a nuestra vida y ganarnos la entrada al cielo. «Para esto he venido», sentenció Cristo cuando se acercaba su pasión.

Vive el momento. Di como los alcohólicos anónimos, «un día a la vez». La mayor parte de nuestro sufrimiento viene de imaginar desgracias en el futuro.  Pese a lo que digan los mentalistas, la mayor parte de nuestros temores nunca ocurren. Todo se pasa (otra vez Santa Teresa). El completo dice:

Nada te turbe, nada te espante,
todo se pasa. Dios no se muda.
La paciencia todo lo alcanza.
Quien a Dios tiene
nada le falta:
¡Sólo Dios basta!

Si crees que te pueda servir de algo comentarnos tu situación, nos dará mucho gusto tener tu confianza y tratar de ayudarte aunque sea con consejos o con ánimos. Si prefieres guardártelo o ya encontraste alguien que sí te pueda ayudar, de todos modos estarás en nuestras oraciones, que sí sirven.

Walter Turnbull.

¿Tienes dudas relacionadas con la religión? Haznos llegar tus preguntas;  nos comprometemos a darte una respuesta por este medio. Escríbenos:

<Anterior

Pancarta
De acuerdo con las normas internacionales de Propiedad Intelectual y Derechos de Autor, podrá reproducir parcial o totalmente la información, pero siempre citando nuestra fuente. La reproducción de los artículos y/o noticias firmados con Zenit-El Observador requieren permiso expreso de zenit.org. La publicación de algún artículo no implica compromiso. Los artículos firmados son responsabilidad del autor. D.R. Clip Art de Querétaro, S. de R.L. de C.V. 1995-2009