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PORTADA Las elecciones en España en medio del conflicto entre los principios del catolicismo y la legislación del Estado 
Matrimonios «de hecho», uso de embriones y la exclusión de la religión en la vida pública, claves del distanciamiento — El 9 de marzo van a las urnas
EL OBSERVADOR / Exclusivo MADRID. El día 9 de marzo se celebran elecciones generales en España. La legislatura que ha terminado ha estado marcada, entre otras cosas, por decisiones del gobierno que no han dejado indiferentes a los españoles. Algunas de ellas han supuesto un claro conflicto con los principios básicos de la fe y la vida cristiana e, incluso, con la Iglesia como institución. Matrimonio y mortaja...del legislativo baja Una de las primeras medidas nada más llegar el PSOE al Ejecutivo fue la reforma del Código Civil, según la cual «el matrimonio tendrá los mismos requisitos y efectos cuando ambos contrayentes sean del mismo o de diferente sexo». El Tribunal Constitucional admitió a trámite el recurso de inconstitucionalidad promovido por el PP y los obispos emitieron una nota en la que señalaban que «los significados unitivo y procreativo de la sexualidad humana se fundamentan en la realidad antropológica de la diferencia sexual y de la vocación al amor que nace de ella, abierta a la fecundidad». Por esta y otras razones, como la aprobación de la Ley de Reproducción Asistida (que permite la selección de embriones y su utilización para la investigación y la experimentación y abre la puerta para la llamada clonación terapéutica), el tema de la familia y de la vida ha estado en el centro del debate a lo largo de toda la legislatura. Pero, más allá del diálogo, la Iglesia ha sido objeto de duros ataques por parte del PSOE. Así, el pasado 30 de diciembre hubo una masiva concentración por la familia a la que el partido en el gobierno respondió con un comunicado en el que acusaba a la Iglesia de apartarse «de los fundamentos esenciales de la democracia» por no respetar «los principios de libertad individual y de convivencia». Libertad, justicia, democracia y terrorismo Otro tema muy conflictivo es la reforma de la Ley de Educación por la que se incorpora en el curriculum escolar la materia «Educación para la Ciudadanía», cuyo objetivo es la formación de la conciencia moral de los alumnos. Una moral que, en muchos casos, es claramente opuesta a la fe y los principios del humanismo cristiano. El pasado 30 de enero los obispos hicieron pública una nota en la que aportaban algunas orientaciones morales ante las próximas elecciones. Ante este documento, el PSOE reaccionó de nuevo de forma airada acusándoles de pedir el voto para el PP y diciendo que es «inmoral que utilicen el terrorismo para hacer campaña». Sin embargo, los prelados sólo reiteraron lo que ya habían dicho en otras ocasiones: que «una sociedad que quiera ser libre y justa no puede reconocer a una organización terrorista como representante político de ningún sector de la población, ni puede tenerla como interlocutor político». Si miramos al futuro, si el PSOE gana las elecciones, ha anunciado que «promocionará activamente la separación entre Iglesia y Estado» garantizando la laicidad de éste. Y añaden que la contribución de las confesiones religiosas a la deliberación pública debe estar subordinada a la soberanía de las instituciones democráticas. Ante este panorama, la sensación es de que se está tratando de imponer en la sociedad española una mentalidad que prescinda de Dios en la visión que el hombre tiene del mundo y de sí mismo. |