JHS
   Martes 06 de Enero 2009   Inicio arrow No. 660 (2 de marzo de 2008) arrow ...prójimos de los demás viviendo el «amor fraterno»...
Inicio
Buscar
Archivo
Contacto
Nosotros
Directorio
Suscripciones
Boletín
¡Escucha México!
Noticias Zenit
Enlaces

Red de periodistas, escritores y medios católicos de habla hispana

El mundo visto desde Roma

Red Global Católica

Valorar la sexualidad de acuerdo al plan de Dios

Iluminando al mundo

El lugar de encuentro de los católicos en la red

Fuentes RSS
...prójimos de los demás viviendo el «amor fraterno»... PDF Imprimir Correo
Escrito por Padre Umberto M. Marsich, s.x.   
Domingo 02 de Marzo 2008

ESTUDIO

Image

GUÍA PARA LA LECTURA DEL DOCUMENTO DE APARECIDA (9 de 18)
...prójimos de los demás viviendo el «amor fraterno»...

Por el Padre Umberto M. Marsich, s.x.

SEGUNDA PARTE: LA VIDA DE JESUCRISTO EN LOS DISCIPULOS MISIONEROS (JUZGAR-ILUMINAR).

La realidad, descrita anteriormente, es iluminada por una serie de «buenas noticias» (cap. 3) y por medio de los «discípulos misioneros», considerados instrumentos del Señor (cap. 4, 5 y 6). Vamos reflexionando capítulo por capítulo.

 Capítulo 3: «La alegría de ser discípulos misioneros para anunciar el Evangelio de Jesucristo» (Esquema 2).

Ante la realidad, que nos desafía, hacemos nuestra la pregunta de Tomás: «¿Cómo vamos a saber el camino?». La respuesta es que «Jesucristo es el camino, la verdad y la vida» y, por eso, debemos escucharlo y seguirlo (101-103). Escuchándolo, es como recibimos algunas «buenas noticias», imprescindibles en nuestro caminar. Esas son (Esquema 2.1):

a) La dignidad absoluta, innegociable e inviolable de la persona humana, por ser imagen y semejanza divina, por estar dotada del precioso don de la libertad y de la fe y por haber sido transformada en hijo/a de Dios (104-105).

b) La vida, cuyo valor y sentido se clarifica en Cristo, la recibimos para ponernos al servicio de los demás (106- 113).

c) La familia, fundada en el matrimonio entre varón y mujer, escuela de fe y de valores, e Iglesia doméstica (114-119).

d) La actividad humana:

*Del trabajo. Es una dimensión fundamental de la existencia, que nos realiza como personas, nos santifica y nos permite ser colaboradores con Dios en la construcción del Reino (120-122).

*De la ciencia y la tecnología. Son actividades humanas finalizadas a prolongar la expectativa de vida y su calidad. Sin embargo, habrá que considerarlas dentro de sus límites e insuficiencias para responder a los grandes interrogantes de la existencia humana (123-124).

e) El destino universal de los bienes de la tierra y la ecología. Conscientes que Dios ha creado el mundo y sus bienes para la vida de sus habitantes, no podemos considerar correcto que su posesión no sea solidaria y equitativa. Inaceptable es que lo sigamos destruyendo, como si fuéramos la última generación llamada a vivir en él. El hombre, por lo tanto, no puede seguir siendo una amenaza para la naturaleza, y su destrucción y contaminación debe ser juzgada como «pecado ecológico» (125-126).

Este tercer capítulo se cierra con una reflexión acerca de América Latina, «Continente de la esperanza y del amor» (127-128).

Capítulo 4: «La vocación de los discípulos misioneros a la santidad» (Esquema 2).

También este capítulo es dirigido a los «discípulos misioneros». Ellos, dotados de profunda espiritualidad y buena formación, según el documento, son quienes deberán responder a la realidad e iluminarla a través de la «misión continental permanente». La condición, para lograrlo, es la santidad.

Se trata éste de un llamado que Dios hace a todos los discípulos misioneros seguidores de Jesús; aquellos que, a imitación del Pueblo de Israel, llamado a experimentar la presencia de Dios, responden a la invitación de Jesús el Maestro, de estar con Él, el solo que tiene palabras de vida eterna (129-131). Como los sarmientos a la vid, los discípulos permanecerán vinculados al Señor, a su pasión, muerte y resurrección, haciendo propia la misma misión del Maestro: «construir su Reino para que todos, en Él, tengan vida plena» (132).

La dinámica del Buen Samaritano, o sea, la de hacerse prójimos de los demás viviendo el «amor fraterno», por cierto, será la característica permanente de los discípulos del Señor (135) que mejor los configurará a Él (136-142) y les permitirá realizar su proyecto, animados y conducidos por el Espíritu Santo (149-153).

En efecto, el seguimiento del Señor; la práctica del amor al prójimo; la acción misionera de anunciar el Reino a todas las naciones; la evangelización que otorga preferencia a los pobres y a su rescate social (146) y la fidelidad a las mociones del Espíritu Santo, a la manera de María, madre de Jesús, garantizan la calidad del itinerario de santidad de todos y cada uno de los discípulos misioneros de Jesucristo (149-153).

<Anterior   Siguiente>

Pancarta
De acuerdo con las normas internacionales de Propiedad Intelectual y Derechos de Autor, podrá reproducir parcial o totalmente la información, pero siempre citando nuestra fuente. La reproducción de los artículos y/o noticias firmados con Zenit-El Observador requieren permiso expreso de zenit.org. La publicación de algún artículo no implica compromiso. Los artículos firmados son responsabilidad del autor. D.R. Clip Art de Querétaro, S. de R.L. de C.V. 1995-2009