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PÓRTICO 
Olga Bejano Domínguez (Madrid, 1963) es una mujer de éxito. Autora de tres best-sellers, su vida es un ejemplo de la fe indómita y de la cercanía del dolor con Dios: desde 1987 padece una enfermedad neuromuscular que le ha paralizado todo el cuerpo.
Por Jaime Septién Olga Bejano Domínguez (Madrid, 1963) es una mujer de éxito. Autora de tres best-sellers, su vida es un ejemplo de la fe indómita y de la cercanía del dolor con Dios: desde 1987 padece una enfermedad neuromuscular que le ha paralizado todo el cuerpo. Mediante un leve movimiento de su mano derecha ha inventado un abecedario que su enfermera conoce y traduce. Los libros de la gran Olga son: Voz de papel, Alma de color salmón y el último, sobrecogedor y bellísimo: Los garabatos de Dios (todos editados por LibrosLibres). El último, Los garabatos de Dios, en el que recorre diversos episodios que han tenido hombres y mujeres en sus encuentros con Dios, haciendo un nexo entre dolor y felicidad, entre la grandeza de la fe y la posibilidad de superación de la debilidad humana, lo ha escrito tras un calvario. Olga lleva más de dos décadas sin poder hablar. Respira a través de un respirador artificial, se alimenta con una sonda, ha sufrido casi 200 neumonías durante este tiempo, varias decenas de intervenciones quirúrgicas... La vida es cada vez menos fácil para Olga Bejano, de 44 años, pero ha decidido continuar «trabajando» y luchando» para dar a conocer todo el potencial de sabiduría que lleva dentro. Ahí mismo lanza este mensaje a aquellos que sufren con ella, que leen sus libros, que oran por su próximo desenlace y por que los tenga en su corazón a la hora de presentarse —con las alforjas llenas de amor— ante el Padre (y también a aquellos que, teniéndolo todo, nos da por ser infelices): «Desearía gritar que valoren su vida, que la sepan vivir sanamente, que vivan en paz y que sepan ser felices con lo que son y con lo que tienen. Que aprendan a ser felices y así podrán hacer felices a los demás. No se puede dar lo que no se tiene». Olga es un gigante de la fe; una estupenda escritora, una llaga viva del amor de Dios. Y un mensaje: no hay nada que nos detenga si estamos pendientes de la Voluntad de aquél que nos creó. |