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ALACENA 
«Me gustaría que no se detuvieran en mi apariencia», dice el secretario de Benedicto XVI, llamado por los medios «el hombre más guapo del Vaticano»
Por absurdo que pueda parecer, la moda para este otoño-invierno tiene mucho que ver con el secretario particular del papa Benedicto XVI, el alemán de 50 años de edad Georg Gänswein. Los medios de comunicación profanos —en especial las llamadas «revistas del corazón»— se han dado vuelo dedicando artículos a monseñor Gänswein, algunos de ellos con titulares muy poco adecuados dada la investidura religiosa del obispo. Así presentó en 2005 el periódico español La Verdad la noticia de la elección de Gänswein como secretario del Papa: «Un teólogo alemán con aire de actor de Hollywood será la sombra de Benedicto XVI». El sitio de noticias www.adnmundo.com escribió: «El Vaticano, revolucionado por la apariencia de la mano derecha del Papa». Esta última afirmación, que demuestra absoluta superficialidad, es, sin embargo, menos irrespetuosa que la siguiente: «El cura más fashion es secretario del Papa y ‘musa’ de Versace», titula una nota del 2007 la publicación 20 Minutos, de España. Por su parte, el medio informativo Semana.com presenta a monseñor Gänswein como «El playboy del Vaticano». Son muchas cosas más las que se han dicho en diversos medios: «Un sex symbol en el Vaticano»; «El Vaticano presenta su nueva arma secreta para convencer a la ateas»... Y de bromas de mal gusto, ¡ni se diga! : «¡Es el anticristo! Recuerden que vendría disfrazado»; «Tiene cara de espía comunista»... Además, según Amanda Heredia, de 20 Minutos, el padre Georg no sólo no pasa desaprecibido por las mujeres, sino que, debido a «su belleza y atractivo», también «se ha convertido en un icono de los gays en Italia». La moda estilo Georg Por último, la misma periodista y medio citados, reportó que en la pasada Semana de la Moda de Milán, la deseñadora de ropa Donatella Versace lanzó la colección otoño-invierno «Georg», inspirada en el secretario papal: «Para el desfile, Versace eligió modelos con un aspecto similar al del padre Georg, rubios y delgados ataviados con trajes ceñidos de colores negros y oscuros y camisas con cuello estilo clerical». La colección «se caracteriza por presentar a un hombre austero que cuida cuerpo, mente y alma por igual y que se despoja de complementos superfluos». El verdadero secretario Con todo lo anterior es fácil perder de vista quién es realmente Georg Gänswein y su papel como pastor en la Iglesia de Cristo. Nació en la Selva Negra alemana y fue presbítero de la diócesis de Friburgo de Bresgovia. Se graduó en derecho canónico en Munich en 1995 y partió hacia el Vaticano como oficial de la Congregación para el Culto Divino. Al año ingresó a la Congregación para la doctrina de la Fe, dirigida entonces por Joseph Ratzinger. Al parecer, el otrora Prefecto y ahora Papa lo escuchó predicar durante la Misa de final de año en la iglesia romana de Santa María del Alma y quedó impresionado por «la cultura académica y el carisma pastoral» de este teólogo que habla perfectamente bien el italiano. Entrevista con monseñor Gänswein El hijo de un herrero que ahora viaja al lado del Papa en el helicóptero y comparte las preocupaciones de la Iglesia mundial, ¿se ha preguntado a sí mismo “por qué yo, qué quiere Dios de mí”? Esa pregunta me la he hecho, y no sólo una vez. La revista People se desmaya acerca del “Niño soleado con sotana”, el diario suizo Wltwoche le llama “el más guapo hombre en sotana que se ha visto en el Vaticano”. Donatella Versace le dedicó una línea de moda. ¿Su imagen como un “sueño de mujer” le molesta? No que me ponga rojo, pero me ha irritado algo. No me hiere, es banal. Nunca me había confrontado a algo tan directo. Me he dado cuenta que esto es mayormente una expresión de simpatía: un Bonus, no un Malus, lo puedo manejar bien. Pero me gustaría que alguien no se detuviera en mi apariencia, sino en la sustancia Usted quería llegar a ser corredor de bolsa Se suponía que me haría cargo de los agronegocios de mi padre, pero los eventos de la Bolsa de Valores me interesaron más. Mi idea era que ahí se hacía mucho dinero. Después, un poco más maduro, me dije: si puedo hacer todo eso y tener dinero, ¿qué pasará después? Repentinamente, las preguntas existenciales tomaron un papel central. Así comencé a buscar y terminé, de una manera completamente sin planear, llegando a la filosofía y teología. Por supuesto que el celibato fue también una cuestión. En cierto punto sentí que no podría manejar a la mitad de la velocidad, o lo hacía completamente o renunciaba. Un poco de teología, no es posible. Así, paso a paso, me acerqué al sacerdocio. ¿Qué capacidades tiene que tener el secretario privado de la cabeza de una Iglesia con 1.1 miles de millones de miembros? Tiene que hacer lo que el Papa le dice qué hacer, y esto con toda su fuerza, corazón y mente. ¿Hubo alguna especie de formación introductoria, como una escuela para el protocolo Papal? En lo absoluto. La única cosa que hubo fue una conversación privada con mi precursor, monseñor Stanislaus Dziwisz. Me dio un sobre que contenía algunos papeles y una llave para una caja fuerte. Sólo dijo: «Usted ahora tiene una muy importante, muy hermosa pero también una muy, muy difícil tarea. La única cosa que puedo decirle consiste en que el Papa no debe ser ‘asfixiado’ por nada y nadie. ¿Como avanzar con eso?, usted tiene que averiguarlo por sí mismo». No dijo nada más. Era la escuela entera para el protocolo Papal. Resumido de Católico Digital |