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Guerra al narcotráfico Imprimir
Escrito por Omar Árcega E.   
Domingo 17 de Febrero 2008

HISTORIA PRESENTE

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El estado ya está desplegando los recursos militares y de inteligencia. La pregunta es: ¿qué papel le corresponde a la sociedad en esta lucha? 

Por Omar Árcega E.

En la primera quincena del año se contabilizaron algo más de cien muertes por cuestión del crimen organizado; en las últimas semanas hemos visto despliegues militares en las zonas más conflictivas del país. La batalla contra el narcotráfico apenas ha empezado.

Cada vez nos quedan más claras las declaraciones del presidente Calderón en el sentido de que sería una guerra larga y costosa en vidas y recursos; pero no librarla no tendría precio, terminaríamos sujetos a la ley de la selva.

En esta contienda hay dos grandes actores: el Estado y la sociedad. El primero ya está desplegando los recursos militares y de inteligencia. La pregunta es: ¿qué papel le corresponde a la sociedad en esta lucha?  A mi modo de ver hay varios frentes:

1. En caso de conocer de actos delictuosos, denunciarlos con valentía. En algunos casos esta acción presenta serias dificultades: puede ser que los denunciados sean nuestros vecinos o incluso familiares. Pero si no denunciamos nos hacemos cómplices y contribuimos al crecimiento del monstruo.

2. Educar a las nuevas generaciones en un respeto por su propia vida y la del prójimo; crear la conciencia de que el consumo de estupefacientes es un atentado contra el don más preciado: la vida. En la medida en que no exista demanda de estos productos se dejarán de producir.

3. Enseñar a nuestros niños que la violencia no tiene nada de idílico, sólo acarrea dolor e intranquilidad. Construir hogares donde las dificultades sean dialogadas y todos puedan expresarse sinceramente; cuando esto no sucede, las drogas pueden convertirse en la válvula de escape.

4. Aplaudir y apoyar a los policías honestos; señalar y repudiar a los que se hayan vendido a intereses oscuros. Ejercer una presión de esta naturaleza es herramienta para erradicar, en la medida de lo posible, a los corruptos. Así tú y yo estaremos contribuyendo a hacer de nuestro México un lugar más digno.

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