Cuando entré a trabajar, ayudaba a todos en la oficina; quería quedar bien, hacer amigos, que mis superiores me valoraran. Pero ahora todos me piden favores como una obligación ¿Cómo puedo poner un límite sin quedar mal?
Respuesta: Por raro que parezca, las personas que siempre están dispuestas a hacer el trabajo de los demás no siempre son valoradas; al contrario, la gente se acostumbra a su generosidad, y el día que no hacen el trabajo de los otros se sienten ofendidos. Es mejor definir cuáles son las responsabilidades de cada quién. Sólo nosotros podemos establecer nuestros límites. No se trata de nunca ayudar a los demás, pero no hay que buscar su aprecio o que tengan una buena opinión de nosotros; es necesario que quede claro que es un favor aislado, sin adquirir una obligación en el futuro.
La valoración más importante es la que tu hagas de ti mismo.
Georgina León Portilla
Quien responde es psicóloga clínica con enfoque humanista. Comuníquese con ella al teléfono (442) 245-8516 / 15. Cel. 044-442-219-7499.
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