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DICCIONARIO DE AUTORES CATÓLICOS DE HABLA HISPANA 
Filósofo español. Leopoldo Palacios fue uno de los más profundos pensadores que ha dado España.
Por Sebastián Sánchez Neukén Filósofo español. Leopoldo Palacios fue uno de los más profundos pensadores que ha dado España. Se licenció en la Facultad de Filosofía de Madrid y se doctoró en la misma disciplina con una tesis titulada La doctrina de la Lógica en Juan de Santo Tomás. Proveniente de una pudiente familia liberal, el joven Palacios conoció a Ramiro de Maeztu a quien consideró su maestro intelectual y espiritual, pues gracias a él se convirtió al catolicismo. Partidario de la causa nacional – fue monárquico militante – los comunistas le detuvieron a poco del alzamiento del 18 de julio, al tiempo que su maestro de Maeztu era asesinado. Pasó dos años en la cárcel de Madrid. Al terminar la guerra se le otorgó la cátedra de filosofía en un instituto de enseñanza media, pero siguió en Madrid hasta obtener su cátedra de lógica en la Universidad homónima. Poco después comenzó a colaborar en la revista Ecclesia y publicó su opúsculo «La formación del intelectual católico», en el que indica que las bases del pensador católico deben estar en «el latín, la filosofía escolástica y la teología». Asimismo, su actividad literaria se completó con las colaboraciones para revistas como Acción Española, Cruz y Raya, Cuadernos de la Facultad de Filosofía y Letras, entre otras. En 1945 ganó el Premio Nacional de Literatura por su libro La prudencia política. Esta obra tuvo importancia superlativa y contribuyó a formar generaciones enteras de jóvenes volcados a la acción política católica. Tanta es su significación que se suele mencionar a Palacios como padre del prudencialismo, una corriente de pensamiento político que, según él mismo señala, «aspira a ser la conjunción armónica de lo ideal y lo real, el ensamblaje del caballero y el escudero, la síntesis de don Quijote y Sancho». Vicepresidente de la Sociedad Española de Filosofía y miembro de número en la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, Palacios tuvo influencia insoslayable en el extranjero, sobre todo en Hispanoamérica y en el Canadá, donde dictó cursos en la Universidad Laval, invitado por el distinguido tomista Charles de Koninck. Falleció en Madrid el 22 de noviembre de 1981. Sintetizamos su producción bibliográfica en los títulos más significativos: La prudencia política (1946), La vida es sueño: ensayo sobre el sentido filosófico del drama de Calderón (1947), La gnoseología de Etienne Gilson (1950), El mito de la nueva Cristiandad (1951), Filosofía del saber (1962), El juicio y el ingenio y otros ensayos (1967), Introducción a la lógica (1969) y Salutación y otros poemas (1972). Transcribimos hoy un fragmento de su El mito de la nueva cristiandad, en el que realiza una crítica al catolicismo liberal y a su evidente corolario, el laicismo patológico, que niega la realeza de Cristo en el orden social: «Al enfocar el tema de la ciudad temporal cristiana, los teólogos han evidenciado siempre la necesidad que tienen los gobernantes de respetar los derechos de la Iglesia, no sólo porque ésta es una sociedad perfecta y acabada, que no puede ser absorbida por el Estado, sino también porque los derechos de Dios y de la Iglesia son superiores a los del César y su República. El gobernante cristiano debe, por eso, respetar las cosas del orden espiritual, y además subordinar indirectamente la sociedad civil a la sociedad eclesiástica, el poder temporal al poder espiritual, la política a la religión. Esa doctrina hace que toda concepción cristiana de la política no sólo tenga en cuenta el bien común temporal del Estado, sino que también considere indirectamente los derechos del orden espiritual, y cuente con ellos para dar un sentido cristiano a la cosa pública». |