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ESTUDIO 
GUÍA PARA LA LECTURA DEL DOCUMENTO DE APARECIDA (7 de 18) ...que todos sientan la llamada de Dios a ser discípulos misioneros...
Por el Padre Umberto M. Marsich, s.x. III. SINTESIS DE LOS CAPÍTULOS DEL DOCUMENTO Introducción. En la introducción, el documento anuncia la finalidad de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano: «Los obispos se han reunido como Pastores que quieren seguir impulsando la acción evangelizadora de la Iglesia, llamada a hacer de todos sus miembros discípulos y misioneros de Cristo, Camino, Verdad y Vida, para que los pueblos tengan vida en Él» (n.1). Luego, se reconocen las semillas del Verbo encontradas por la Iglesia en los pueblos latinoamericanos, desde la época del encuentro con la nueva cultura y, al mismo tiempo, se admiten etapas de luces y sombras. No obstante, debemos de admitir que la fe en Dios-amor y la tradición católica, en la vida y cultura de nuestros pueblos, siguen siendo sus mayores riquezas (n.7). América Latina y el Caribe, en efecto, son una realidad histórico-cultural marcada por el Evangelio de Cristo indeleblemente. El gran reto para la Iglesia de América Latina, hoy, es hacer que todos sientan la llamada de Dios a ser discípulos misioneros del Señor (n.10) y que ella misma se convierta, en sus estructuras y en sus proyectos pastorales, al proyecto de vida plena de Jesús. Justamente la Iglesia, en Aparecida, reconoce que: «Nuestra mayor amenaza es el gris pragmatismo de la vida cotidiana de la Iglesia en la cual aparentemente todo procede con normalidad, pero en realidad la fe se va desgastando y degenerando en mezquindad» (n.12). Habrá, entonces, que recomenzar a evangelizar, pero desde Cristo, puesto que: «No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva» (n.12). Sin miedo (n.14) y abriendo las puertas a Cristo encontraremos la verdadera vida (n. 15). Por cierto que conocer a Cristo por la fe es un gozo; seguirlo es una gracia y transmitir este tesoro a los demás es un encargo que el Señor nos ha dado (n. 18). PRIMERA PARTE: LA VIDA DE NUESTROS PUEBLOS HOY (VER). La primera parte se detiene a mirar-ver la realidad desde la fe (Esquema 2). En el primer capítulo, por cierto, muy breve: *Dejándonos ver, en primer lugar, cómo los primeros cristianos permitieron que Cristo les cambiara la vida (21) y, en segundo lugar, reconociendo que el ser discípulos y misioneros es motivo de alegría (n. 28). En el segundo capítulo (Esquema 2): *Resaltando, a través del análisis de la realidad, que los grandes cambios de esta época, provocados por la globalización y los avances de la ciencia y de la técnica, afectan al mundo entero y que los medios de comunicación, por ser invadientes y sin ética, debilitan la gran fuerza que tenía la religiosidad de nuestros pueblos, y destruyen sus grandes valores religiosos, morales y sociales (38-39). En efecto, los hijos de las nuevas generaciones, adictos a las sensaciones inmediatas y gratificadoras, crecen sin referencia a los valores y a la fe (51). Aparecida no deja de reconocer que la nueva y complicada situación sociocultural que está surgiendo en América Latina, afecta también la vida religiosa de los pueblos, cuya erosión progresiva parece inevitable. Con respecto a la situación económica, se reconocen algunas ventajas de la globalización, en términos de tasas de crecimiento; sin embargo, por ser un fenómeno que da prioridad al lucro y la productividad, otorgando mucho poder a grandes monopolios y creando inequidades e injusticias múltiples, debe ser rectificada (60-61). Además, ignora a los muchos que viven al margen del mercado; excluye a los nuevos analfabetos tecnológicos y hace más vulnerables a las pequeñas empresas (62-63). Aumenta los rostros de quienes sufren y son reducidos a la categoría de seres «sobrantes y desechables» (65). A todo esto se agrega la corrupción siempre creciente (70), el drama del desempleo (71), la existencia de latifundios (72) y el fenómeno, dramáticamente compulsivo, de las migraciones (73). Es obvio que, delante de este triste panorama, se valoran y encomiendan nuevas experiencias como, por ejemplo, el microfinanciamiento, la economía local y solidaria y el comercio justo (71). |