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El primer estudio sobre México solidario encuentra a la Iglesia y a los católicos al frente de las acciones altruistas
EL OBSERVADOR / Redacción La investigación México Solidario: participación ciudadana y voluntariado, es el primer gran estudio en la historia de nuestro país que intenta desentrañar quiénes son los ciudadanos y las instituciones que más realizan acciones a favor de los demás; así como el por qué llevan a cabo ese trabajo voluntario. La respuesta que encuentra el estudio —editado por la doctora Jacqueline Butcher y auspiciado por el Centro Mexicano de Filantropía (CEMEFI), el Tecnológico de Monterrey y el Instituto Mora, y publicado en enero de 2008 por la editorial Limusa— es muy clara: las acciones solidarias más comunes por las que se inclinan los mexicanos son las que se emprenden desde la Iglesia católica y desde grupos o asociaciones religiosas (seguidas por actividades entre vecinos o la comunidad, la escuela y el apoyo a los enfermos). Pertenencia religiosa y acciones solidarias Sin proponérselo, la investigación demuestra que el catolicismo y la Iglesia católica son bienes inestimables para la solidaridad en México. El desarrollo de la muestra hizo ver que 84 por ciento de la población que se declara católica y 10 por ciento de otras religiones, son los que más acciones solidarias realizan: 34 por ciento en una ocasión y otro 34 por ciento en dos o más ocasiones (68 por ciento del total que se declara religioso son solidarios con los demás). Comparando a los que se declaran «sin religión» (6 por ciento de la muestra), la acción solidaria de los ciudadanos católicos y religiosos es mucho mayor que la de los no religiosos: 68 contra 52 por ciento. «Es una diferencia que, si bien no es muy amplia, llega a ser notable como para llevarnos a pensar que la pertenencia a un credo religioso inclina un poco más a la realización de acciones solidarias a favor de los demás», subraya Gustavo Verduzco Igartúa, del Colegio de México, y uno de los especialistas que participan en la investigación. Los católicos mexicanos no sólo son los que hacen más acciones solidarias, sino son los que más veces las hacen, contrario a lo que sucede con las personas que se declaran «sin religión». Esto, según Verduzco Igartúa, lleva a decir que «la pertenencia religiosa (léase a la Iglesia católica) no sólo lleva a una mayor inclinación por las acciones solidarias, sino que también conduce a una relativa mayor intensidad para realizar este tipo de acciones». Ir a Misa es bueno para todos Al estudiar con detenimiento los datos de las encuestas que han conformado el estudio, se puede desarrollar la hipótesis de que cuanto más se asiste a los actos religiosos, concretamente, cuanto más existe una fuerte liga con los actos litúrgicos y de piedad popular, más se tiende a realizar acciones de caridad a favor de los que sufren o pasan necesidad. Ahora bien, un dato muy importante del trabajo que analizamos es que en México la mayoría de las acciones solidarias ocurren fuera de las instituciones o grupos organizados; es decir, ocurren fuera de todo ámbito de obligación. Lo cual quiere decir que los católicos de México realizan más acciones solidarias por convencimiento del Evangelio que por cumplimiento de una imposición de la jerarquía eclesiástica (como supondrían algunos). Las acciones solidarias desde la Iglesia o perteneciendo a grupos u organizaciones religiosas en México tienen, finalmente, dos características: a) se presentan por igual en todas las regiones del país (y en todas, son más las mujeres que los hombres las que las llevan a efecto) y, b) no tienen diferencia de «niveles» socioeconómicos o de escolaridad. |