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Dios nos llamará a cuentas en lo personal y a la humanidad en su conjunto. Ese día sabremos la verdad de este hombre y de muchos otros.
Por Antonio Maza Pereda Hace algunos días falleció, tras una larga enfermedad, el padre Marcial Maciel Degollado L.C. Al escribirles a ustedes sobre este sacerdote no puedo ser imparcial. Soy total y absolutamente parcial. Lo soy porque he recibido mucho bien de los Legionarios de Cristo y del movimiento Regnum Christi; en lo personal, en mi familia y en muchos amigos. Una larga vida, y muy fructífera, señala a este sacerdote. Obras muy conocidas como los seminarios y universidades que fundó, la gran cantidad de sacerdotes que formó y sigue formando a través de sus cofundadores, la gran cantidad de seglares y consagrados que atrajo, una gran cantidad de publicaciones personales, así como de la Legión y el Regnum Christi, son los resultados de su vida. A nadie se le oculta que fue atacado y acusado a lo largo de toda su vida. No se llegó a una conclusión definitiva sobre esas acusaciones. Habrá quien diga que se le encubrió, habrá quien diga que no se le pudo demostrar ninguna culpa. No soy yo quien ha sido nombrado su juez. Lo único que puedo decir es lo que el evangelio nos dice: un árbol malo no puede dar frutos buenos. Dicho de otra manera: Dios no bendice los frutos que obtienen los malos; sus frutos son transitorios y, a la larga, se ve su inconsistencia. Todos los que quieran defender al padre Maciel y su trayectoria, sus Legionarios y los miembros del movimiento que fundó, tienen un solo camino para demostrar la bondad del padre Marcial: dar mucho fruto para la Iglesia, con una acendrada fidelidad al Papa. Cualquiera otra discusión es estéril. Si la obra del padre Maciel sigue dando frutos de santidad, habrán demostrado por la vía de los hechos la santidad de su fundador. Algún día, no muy lejano, Dios nos llamará a cuentas en lo personal y a la humanidad en su conjunto. Ese día sabremos la verdad de este hombre y de muchos otros. Sólo entonces se dará a cada quien el justo reconocimiento por el bien que haya hecho, y la verdad resplandecerá, inob-jetable. Les pido oraciones por el padre Maciel. |