JHS
   Jueves 11 de Marzo 2010   Inicio arrow No. 656 (3 de febrero de 2008) arrow Franciscanos testigos de Cristo en la persecución religiosa en México
Inicio
Buscar
Archivo
Contacto
Nosotros
Directorio
Suscripciones
Boletín gratuito
¡Escucha México!
Noticias Zenit
Enlaces
¡Ayúdenos!
Una franquicia diferente

Ora y enciende un vela por Haití

Síguenos en Facebook

Síguenos en Twitter

Síganos en Issuu, vea y lea la edición impresa completa

Blog de un periodista católico: Jaime Septién

Red de periodistas, escritores y medios católicos de habla hispana

El mundo visto desde Roma

Red Global Católica

Valorar la sexualidad de acuerdo al plan de Dios

Iluminando al mundo

El lugar de encuentro de los católicos en la red

Fuentes RSS
Franciscanos testigos de Cristo en la persecución religiosa en México Imprimir
Escrito por Gilberto Hernández García, OFM   
Domingo 03 de Febrero 2008

TESTIMONIO

Image

Fray José Pérez Rojas y compañeros, testigos de Cristo en la persecución religiosa en México

Por fray Gilberto Hernández García, OFM

El 31 de julio de 1926 ha quedado impreso en los anales de la historia de la Iglesia católica mexicana como el día aciago en que los templos tuvieron que cerrar sus puertas al culto público, en señal de protesta contra las leyes persecutorias promovidas por el presidente Plutarco Elías Calles. El mandatario había signado una serie de decretos que reglamentaban el artículo 130 de la Constitución de 1917, reduciendo al clero a la inmediata y forzosa dependencia de las autoridades civiles; además se reformaba el Código Penal introduciendo la figura de «delito de religión» que consistía en desobedecer las disposiciones  de la Ley Calles.

Inmediatamente después del cierre de los lugares de culto, algunas organizaciones  de cristianos promovieron la resistencia civil pacífica que se extendió prácticamente por todo el país, haciendo ver al gobierno de aquel entonces la enorme fuerza de convocatoria de la Iglesia católica, y la capacidad de organización y lucha de los cristianos cuando se ven tocados en sus más profundas convicciones. Bien es cierto que las estrategias de resistencia no tuvieron el éxito que se esperaba; sin embargo, le ofreció una idea a los gobernantes de las dimensiones que podría tomar el conflicto.

Fue entonces que se pasó -aunque no con los mismos protagonistas- de la resistencia pacífica a la lucha armada como último recurso contra las leyes atentatorias contra la existencia de la Iglesia. Miles de laicos se fueron al monte a «buscar a Dios», que había sido desterrado de sus iglesias. Fusil en mano y al grito de «¡Viva Cristo Rey!», pelearon por aquella aparente simple razón: volver a tener Misa en los templos. Este hecho no hizo sino recrudecer la de por sí ya grave situación.

En este contexto, un sinnúmero de sacerdotes, diocesanos y religiosos, tuvieron que desempeñar su actividad pastoral en la clandestinidad. No pocos fueron los que tuvieron que pagar con su propia vida tal osadía. Entre los cristianos que ofrecieron un singular testimonio en ese clima de persecución sobresale una terna de frailes franciscanos de la provincia de San Pedro y San Pablo de Michoacán y un laico acompañante de uno de ellos. Se trata de Fr. José Pérez Rojas y Fr. Junípero de la Vega, presbíteros; Fr. Humilde Martínez, hermano lego, y el señor Isidoro Tirado, muertos en 1928.

Fray José Peréz nació en 1890 en Coroneo, Gto., donde fue bautizado con el nombre de David. Vistió el hábito en 1908 con el nombre de fray José e hizo sus votos en 1909;  fue ordenado presbítero el 14 de junio de 1919. Durante la sangrienta persecución callista pudo irse al extranjero, pero prefirió quedarse en México y realizar una intensa labor ministerial, celebrando misas y administrando los sacramentos. Fue aprehendido el 31 de mayo de 1928, en compañía de don Isidoro Tirado; atado y forzado a caminar a pie 35 kilómetros  de Cañada de Tirados (Tarimoro, Gto.) a Salvatierra. A las 5:30 de la mañana del día 2 de junio de 1928 fue fusilado por los soldados callistas frente al poblado de La Noria, Gto.

Fray Junípero de La Vega nació en 1874, en Bernal, Qro. Fue bautizado con el nombre de Aurelio. Tomó el hábito franciscano en 1901, y fue ordenado presbítero en 1905.  Dedicó gran parte de su vida religiosa sacerdotal a la formación de los candidatos a la vida religiosa, así como al cuidado de los pobres y de los enfermos. El 2 de febrero de 1928, en plena persecución religiosa, fue tomado preso juntamente con fray Humilde Martínez, en La Piedad, Mich., y condenado a muerte. La mañana del 6 de febrero de 1928, cuando era llevado en un tren militar a Zamora, Mich., fue fusilado junto a la vía del tren.

Fray Humilde Martínez vino al mundo en 1872, en Chavinda, Mich. Fue bautizado con el nombre de Adrián. En 1901 recibió el hábito e hizo sus votos en 1902. Trabajó de sacristán en varios templos de la provincia franciscana de Michoacán; también se dedicó a la escultura de imágenes y a la fotografía. Fue compañero del padre fray Junípero de la Vega en el noviciado  durante los tres últimos años de su vida. Como hemos referido, el 2 de febrero de 1928, fue hecho prisionero en La Piedad, Mich.; estando en la cárcel le escribió a su superior una carta diciéndole que estaba decidido a todo. Fue fusilado el 6 de febrero de 1928, junto a la vía del tren en El Sauz de Abajo, Mich., cerca de Zamora, a 19 kms. de donde fue ejecutado el P. Fr. Junípero.

El Sr. Isidoro Tirado nació en la Cañada de Tirados de Abajo, municipio de Tarimoro, Gto., el 2 de abril de 1897; fue bautizado dos días después. Se casó y tuvo cuatro hijos. Por orden del gobierno desempeñó el cargo de Jefe de Armas de la Cañada, pero siempre fue buen cristiano; cultivó amistad con el padre fray José Pérez, a quien invitó a celebrar Misa en la Cañada el 31 de mayo de 1928. Eso motivó que el fraile fuera buscado por el ejército callista. Terminada la Misa, fueron aprehendidos en un lugar conocido como El Cajón. Entonces el coronel al mando reclamó a Isidoro, diciéndole: ¿Por qué sigues al sacerdote y no a nosotros? A lo que respondió: «Antes era de ustedes, ahora no. ¡Viva Cristo Rey y la Virgen de Guadalupe!». Fue fusilado inmediatamente por el coronel, el 31 de mayo de 1928.

Originalmente la causa de beatificación, que se conoce como «Fray José Pérez y compañeros», promovida de manera conjunta entre la provincia franciscana de Michoacán y la arquidiócesis de Morelia, comprendía solamente a los tres frailes; sin embargo, recientemente, a iniciativa del obispo moreliano, se ha incluido al laico Isidoro Tirado; la propuesta ha recibido el beneplácito de la Santa Sede. Los restos de los frailes se encuentran en el templo de San Francisco en la ciudad de Salvatierra, Gto., esperando que la Iglesia reconozca la heroicidad de su testimonio y pueda presentarlos como modelos de seguimiento de Jesucristo.

Conozca más de la vida de estos siervos de Dios en el sitio www.ofmmichoacan.org

<Anterior   Siguiente>

Pancarta
De acuerdo con las normas internacionales de Propiedad Intelectual y Derechos de Autor, podrá reproducir parcial o totalmente la información, pero siempre citando nuestra fuente. La reproducción de los artículos y/o noticias firmados con Zenit-El Observador requieren permiso expreso de zenit.org. La publicación de algún artículo no implica compromiso. Los artículos firmados son responsabilidad del autor. Las palabras de "El Observador de la Actualidad" y el logo son Marca Registrada. D.R. Clip Art de Querétaro, S. de R.L. de C.V. 1995-2010