JHS
   Martes 06 de Enero 2009   Inicio arrow No. 656 (3 de febrero de 2008) arrow La compañía de Dios
Inicio
Buscar
Archivo
Contacto
Nosotros
Directorio
Suscripciones
Boletín
¡Escucha México!
Noticias Zenit
Enlaces

Red de periodistas, escritores y medios católicos de habla hispana

El mundo visto desde Roma

Red Global Católica

Valorar la sexualidad de acuerdo al plan de Dios

Iluminando al mundo

El lugar de encuentro de los católicos en la red

Fuentes RSS
La compañía de Dios PDF Imprimir Correo
Escrito por Claudio de Castro   
Domingo 03 de Febrero 2008

DESDE EL CENTRO DE AMÉRICA

Image

Podrás pensar que mi vida ha sido fácil, pero aquí estoy, sin trabajo, a mis cincuenta años, luchando cada día por llevar el pan a la casa.

Por Claudio de Castro

Podrás pensar que mi vida ha sido fácil, pero aquí estoy, sin trabajo, a mis cincuenta años, luchando cada día por llevar el pan a la casa.

Anoche pensé en los porqués de la vida, y recordé las palabras de san Alberto Hurtado, sacerdote chileno: «¿Para qué está el hombre en este mundo? El hombre está en el mundo porque alguien lo amó: Dios. El hombre está en el mundo para amar y ser amado».

He pasado largo rato en oración, en medio de la noche y el silencio. A medida que pasaba el tiempo me di cuenta de que, para ser verdaderamente feliz, debo aprender a confiar en las promesas de Dios: «No se inquieten entonces, diciendo: ‘¿Qué comeremos, qué beberemos, o con qué nos vestiremos?’. Son los paganos los que van detrás de estas cosas. El Padre que está en el Cielo sabe bien que ustedes las necesitan. Busquen primero el Reino y su justicia, y todo lo demás se les dará por añadidura» (Mt 6, 31-33).

De pronto, súbitamente, comprendí que era verdad lo que decía santa Teresa: «Sólo Dios basta». No necesitas más. Me invadió una paz sobrenatural. Una alegría inmensa. ¿Será la presencia de Dios? Surgió una necesidad de amar y me di cuenta: «El sentido de la vida es el amor».

Al amanecer dejé atrás la incertidumbre y el temor y empiezo de nuevo a caminar. Esta vez más seguro, más confiado, porque sé que no estamos solos. El hombre no está sólo. Dios lo acompaña.

edicionesanab.trimilenio.net

<Anterior   Siguiente>

Pancarta
De acuerdo con las normas internacionales de Propiedad Intelectual y Derechos de Autor, podrá reproducir parcial o totalmente la información, pero siempre citando nuestra fuente. La reproducción de los artículos y/o noticias firmados con Zenit-El Observador requieren permiso expreso de zenit.org. La publicación de algún artículo no implica compromiso. Los artículos firmados son responsabilidad del autor. D.R. Clip Art de Querétaro, S. de R.L. de C.V. 1995-2009