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PANTALLA CHICA 
Un grillo se encontraba en la sala de los Ramírez. Guardaba silencio por temor a ser aplastado por algún zapato femenino, y no tuvo otro remedio que utilizar sus antenas para escuchar la conversación que sostenía un grupo de señoras, mientras jugaba cartas.
Por Mayela Fernández de Vera Un grillo se encontraba en la sala de los Ramírez. Guardaba silencio por temor a ser aplastado por algún zapato femenino, y no tuvo otro remedio que utilizar sus antenas para escuchar la conversación que sostenía un grupo de señoras, mientras jugaba cartas. Lorena: ¡La televisión es un asco! Vicky: No exageres, hay de todo en la tele. Hay programas sanos y muy divertidos para niños, excelentes programas culturales, otros increíbles sobre la geografía y la naturaleza del planeta, sobre los diferentes países del mundo… Existen documentales maravillosos… Lorena: Pero precisamente eso es lo triste, que siendo la tele una maravilla, la mayoría de los programas son violentos, con temas vulgares o de promiscuidad sexual… Raquel: Caramba, qué espantada estás….¡La vida es así! ¡No es color de rosa! Anita: ¿Sabes qué, Raquel? Lorena tiene razón, hay muchos programas que no sólo son malos, sino vergonzosos… Es cierto que existen muchos aspectos negativos en la vida, pero eso no implica que estos temas sean los que tenemos que ver siempre y a toda hora los televidentes, como lavado de cerebro… Andrea:: Ay, pues no pasa nada; si no te gusta el programa le apagas y ya está. Sarita: Es cierto, la mejor opción es apagar el aparato si no hay nada digno de verse, pero decir que esa es la única solución, es simplista y egoísta, Andrea. Andrea: ¿Por qué egoísta? Sarita: Porque no piensas que solamente algunas personas con criterio y verdadera educación, pueden hacer ese discernimiento… ¿y los demás? ¿No te das cuenta de que hay muchos millones de personas que no pueden tomar esa decisión o están demasiado acostumbradas a lo que la tele les da, sea bueno o malo? Son capaces de ver lo que sea, aunque en ello vaya la degradación de su persona y de su familia, aunque sus niños pierdan la inocencia, aunque sus jóvenes sean alentados a jugar con su cuerpo y aventurarse a una vida materialista, vacía… esto los lleva a las drogas. ¡Se están dañando las familias, también se está dañando la forma de vida de la sociedad! Raquel: Pues ni modo, qué se le va a hacer, si así deciden las televisoras, si así está el mundo, no hay nada que hacer… Sarita: ¡Yo creo que quienes tenemos educación, tenemos que hacer algo! Aportar nuestra opinión a favor de una mejor televisión…proponer cómo podríamos acceder a ella…buscar alternativas…exigir a las empresas patrocinadoras… ¡Hacer algo! Raquel : Pues yo no me pierdo mi telenovela ni por nada del mundo y, fuera de esto, no me importa si los demás ven tele o no. Sarita: Tú vives sola y ya sabrás si desperdicias así tu tiempo… ver tu telenovela por un rato es una cosa, pero que tu vida sea la tele…o ver porquerías porque es «lo que sale en la tele»… Raquel: ¿Tú que sabes?¿¡Eres una mocha! Vicky: No tiene la culpa de ser mocha, sus papás son muy creyentes… Pero tiene razón; aunque yo sea atea, debo admitir que pienso que el tema de la televisión sí debería ser revisado seriamente por el gobierno… Andrea: ¡Siempre con tus argumentos y propuestas, te crees diputada! Vicky: ¿Ah sí…? ¡Pues por lo menos no soy una mujer superflua, que no piensa, querida! Anita: ¡Calma, calma! Yo ya hice canasta, amigas, ya les gané… como anfitriona les propongo que reflexionemos en este tema y lo discutamos luego, en un ambiente de objetividad y serenidad…después del café... ¿Quién me ayuda a servirlo? Recuerden que mañana tenemos un desayuno en el club y el jueves vamos a festejar tu cumpleaños, Lorena… ¡Qué bueno que hoy sí estamos todas! El grillo, atarantado con esta discusión sin conclusión, huyó al cuarto contiguo y brincando hábilmente sobre el control remoto, prendió el televisor. |